Liébano Sáenz
Cada sistema político tiene sus propios principios y reglas. No hay método o teoría universal porque es la historia de cada país lo que define y da identidad a las instituciones políticas. La Constitución mexicana tiene fuertes influencias de la norteamericana, principalmente por el régimen presidencial. Sin embargo, el presidencialismo mexicano, por historia, es significadamente distinto al de Estados Unidos. Allá se le concibió, de origen, como un mal necesario; acá, como la esperanza, como una autoridad suprema que condujera los destinos de la Nación en un país convulso, amenazado y disminuido. La pluralidad, la división de poderes y la democracia electoral de fines del siglo anterior desdibujaron el diseño original, pero la Presidencia continúa siendo la institución eje del sistema político nacional. Read the rest of this post »



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