Impaciencia y esperanza


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Liébano Sáenz

La llegada de un nuevo presidente siempre ha generado expectativas, unas más altas que otras, pero sin lugar a dudas, el arribo de Andrés Manuel López Obrador se acompaña de una esperanza, como nunca antes vista, de que las cosas mejoren. El sentimiento abreva no solo del anhelo de una contundente mayoría de mexicanos, también de fijaciones históricas en la cultura política de muchos, habida cuenta que el sentido de ciudadanía es un déficit de nuestra democracia y esto recorre todo el tejido social: ricos, pobres; ilustrados o poco instruidos; jóvenes o viejos. Buena parte de la sociedad vive un momento semejante al del inicio de la primera alternancia, cuando se pensaba que por el sólo hecho de que perdiera el PRI el país iba a ser otro. Hay júbilo y optimismo aún en medio de las dificultades que ya se presentan, y el presidente tiene un hábil manejo de las emociones y de los símbolos para mantener ese estado de ánimo.

El nuevo gobierno tiene en la gente, viento a su favor, pero la energía social del momento debe ser vehículo para cambiar. La cuestión es que la transformación que más se requiere es la que empieza en los individuos; cuando éstos se asumen como actores de su propia circunstancia y destino; cuando se entiende que, aunque haya a quien culpar, nada se resuelve si uno mismo no participa en la solución. Precisamente por ello el riesgo del asistencialismo, una forma de condena a permanecer en minoría de edad. Cierto es que toda persona tiene derecho a un piso básico de bienestar y es ese Sigue leyendo

País de todos


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Liébano Sáenz

Soy parte de una minoría. Es más, quizás un componente ínfimo de una minoría de la minoría. Pero no perteneciendo a esa voluntad mayoritaria que definió la elección pasada y siendo, insisto, de los menos, tampoco estoy hundido en el pesimismo o el desánimo como hoy lo están muchos que no votaron por el ganador. Creo más bien que, aunque no comparto algunas de las decisiones que ha tomado el nuevo gobierno como la cancelación del aeropuerto de Texcoco, la vuelta al centralismo, la reducción de los ingresos de quienes integran el servicio civil de carrera o la militarización de los mandos policiacos, hay de por medio un cambio profundo del que debemos participar con razonado optimismo.

México es país de todos. Quienes tenemos de oficio observar los asuntos del país y ocasionalmente hemos participado con las distintas generaciones de gobernantes de las cuatro últimas décadas, podemos diferenciar lo temporal de lo permanente y, por lo mismo, tener aprecio por la singular capacidad de los mexicanos para transformarnos y adaptarnos. Soy de aquellos que tienen la Sigue leyendo

El camino a la confianza


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Liébano Sáenz

Para la administración pública, el brinco de la incertidumbre a la confianza es siempre un reto mayor. Andrés Manuel López Obrador lo tiene resuelto con la población, no así con el minoritario pero estratégico sector inversionista. La cancelación del aeropuerto en Texcoco tuvo efectos que confirman la hipótesis: en la población aumentó la confianza y el acuerdo con el presidente electo; en el sector inversionista se disparó la preocupación con respecto al manejo de la economía.

El apoyo popular a la medida refleja la idea de un presidente que decide y actúa con determinación, sobre todo, a partir de la tesis de que la obra estaba asociada a la corrupción. Por otra parte, para el inversionista y el sector empresarial fue preocupante en sí misma la discrecionalidad, además lo que ellos perciben, casi de manera unánime, como un error. Una obra ya en proceso, emblemática del progreso y de la Sigue leyendo

Escuchar para gobernar


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“En la justicia se fundan los imperios”.
Fernando del Paso

Liébano Sáenz

El presidente Benito Juárez, con la humildad propia de su grandeza, creía que la fortaleza de su presidencia devenía de sus colaboradores. Decía que ellos no lo opacaban, lo iluminaban con sus conocimientos y sus acciones. Su visión del poder presidencial, no sólo en los momentos de crisis extrema, dependía no únicamente de las virtudes del mandatario sino del equipo que le acompaña. Su visión era acertada por los singulares atributos de sus colaboradores, que en realidad fueron propios del grupo que le acompañó, la bien llamada generación de la Reforma, incluso muchos de ellos tuvieron la virtud de ser críticos de su gobierno. Si algo se puede aprender de ese periodo luminoso de libertades y dignidad política es que las grandes transformaciones son producto de muchas mentes, no de un solo hombre. Así fue en la accidentada Independencia, en la Reforma y en la Revolución.

Una buena presidencia es tarea de un equipo con una acertada dirección. El presidente tiene el desafío de gobernar con muchos y para ello es imprescindible desarrollar una actitud de responsabilidad colectiva no sólo Sigue leyendo

Riesgos y desafíos del cambio


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Liébano Sáenz

Es claro que el país requiere de cambios profundos en las instituciones; y que también demanda revisar actitudes y hábitos de empresarios, líderes sociales, autoridades, partidos y medios de comunicación. La sociedad se ha transformado de manera profunda y la realidad impone el cambio como curso obligado. El mandato del 1 de julio es inequívoco: se requiere una recomposición profunda de la relación entre autoridades y sociedad; el reto es tener claridad de lo mucho que se debe preservar y también de lo mucho que es preciso cambiar.

El cambio en la sociedad no ha sido uniforme, ha sido incluso contradictorio y es necesario reconocer que ha tenido sus deficiencias. La cultura de súbdito coexiste con la del ciudadano. El súbdito no se asume como parte activa del proceso económico o político, sino que suscribe una actitud pasiva, con la falsa esperanza de que las cosas mejoren como resultado de lo que alguien más hace, casi siempre, el gobierno o Sigue leyendo