¿Ganó Calderón?


En los comicios de gobernador de Michoacán, destacados analistas de la política nacional han comentado que el presidente Calderón ganó con el resultado adverso al candidato de su partido. Se dice que con ello la línea moderada del PRD avanza y se generan incentivos para el diálogo y una eventual colaboración de ese partido con el gobierno. El argumento es aderezado con las declaraciones del candidato Godoy, presuntamente críticas a la postura de López Obrador y con el activismo electoral del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas en su estado.

No estoy de acuerdo. Invariablemente, el Presidente pierde si su partido pierde. Los beneficios colaterales, además de imaginarios e hipotéticos, no compensan la realidad de una derrota electoral. El aval de los ciudadanos tiene valor fundamental. Cierto es que el Presidente no es el candidato, pero sí lo es su partido. Michoacán tiene importancia por sí mismo, independientemente de que el Presidente y cercanos colaboradores, así como el futuro dirigente nacional del PAN, sean originarios de dicha entidad. Ganó el PRD y perdió el PAN, el partido del Presidente, así de sencillo.

La pérdida electoral tiene sus efectos en lo subsecuente. Conforme se aproximan las elecciones intermedias, más difícil será que el PAN preserve su condición de primera fuerza en la Cámara de Diputados. A diferencia de la elección presidencial, la intermedia sí está condicionada por la fuerza territorial de los partidos. En este caso, los comicios locales previos a la elección federal, influyen de manera importante en el resultado de la intermedia. El escenario que se dibuja es el de un PRI, posiblemente con mayoría absoluta, y en un segundo plano el PAN y el PRD. Además, Michoacán puede ser para el PRD un punto de inflexión que signifique mayores triunfos. Baja Sur, Guerrero y Estado de México son estaciones previas a la elección federal de 2009.

Es de sentido común advertir que una buena negociación no resulta de la debilidad, sino de la fortaleza. El Presidente debe mantener imparcialidad y apertura hacia todas las fuerzas políticas; sin embargo, el que su partido gane elecciones necesariamente habría de redituarle beneficios, lo fortalece y amplía su base de apoyo. Hacer de un resultado adverso al partido gobernante, condición de los opositores para negociar y acordar, hace al gobierno rehén de lo fortuito y pervierte la legitimidad implícita en la democracia electoral, bajo la tesis de que el resultado es consecuencia de las acciones u omisiones del gobierno.

Al presidente Calderón se le criticó la decisión de posponer la aplicación del impuesto a las gasolinas, como oportunismo electoral para cuidar los resultados de los comicios locales de noviembre. Las encuestas coinciden en señalar, supuestamente por dicha razón, un deterioro en el acuerdo presidencial. La realidad es que el PAN ha tenido un desastroso año electoral, con las excepciones de Baja California y Tlaxcala.

En el primer año el capital político de una Presidencia aparenta ser ilimitado; algunos inclusive, desde el poder, en ese momento hasta llegan a pensar que un sexenio es una eternidad. Sin embargo, sí es al inicio cuando hay mayor consenso y, su adecuada administración, puede definir el resto del gobierno en términos de sinergia entre fortaleza, legitimidad y confianza. El tiempo y la realidad se encargan de ir mostrando lo escaso e inercial de los recursos políticos. Sin duda, el de mayor valor es el que deriva del apoyo de su propio partido. Un partido derrotado es un partido renegado. Mucho más cuando se trata del que está en el poder. Con cargo al gobernante se van acumulando, con o sin razón, los sentimientos de agravio por la derrota. La ganancia que se obtiene por los adversarios es incierta, voluble y, lo más probable, imaginaria; lo que sí es auténtico es la pérdida de su propio partido.

La identidad partidista contiene un vínculo de empatía, lealtad y compromiso hacia una causa común, que propicia una buena y confiable relación, particularmente en las situaciones difíciles. La política requiere de buenos modos, y de ser posible, sentido de respeto y hasta de acuerdo y colaboración, pero es el espacio de la competencia, de intereses y perspectivas encontrados, lo que se procesa políticamente a través de partidos en permanente contienda.

La renovación de dirigencia en el PAN plantea la oportunidad para la revisión de la relación con el gobierno y, especialmente, las acciones partidistas para fortalecer su competitividad. Sería excesivo imputar a la actual directiva la causa de las derrotas, aunque tampoco es totalmente ajena. Es discutible que los resultados negativos locales resultan del debate y las diferencias del partido en el nivel nacional; en comicios locales cobra mucho mayor peso lo que acontece en las entidades y municipios: si se gobierna mal hay factura por pagar; también si hay división como aconteció en Yucatán, Tamaulipas, Oaxaca y Puebla.

El gobernador Lázaro Cárdenas debe estar muy satisfecho con el resultado, aunque el candidato ganador no era su opción en el PRD. López Obrador también debe apreciar de manera positiva los resultados, la derrota se le imputaría, como ha sucedido en las elecciones posteriores a la presidencial. Las interpretaciones elaboradas en las que se presumen voluntades e intenciones calculadamente paradójicas, normalmente son quimeras o entretenidas y, en ocasiones, interesantes especulaciones. La acción y la omisión están a la vista de todos o de casi todos.

Leonel Godoy en la campaña y con posterioridad a la elección ha señalado su voluntad y ánimo de cooperación con el gobierno federal. Es de sentido común hacerlo, especialmente porque resolvía su mayor debilidad electoral en el estado de origen del Presidente; de manera análoga el mandatario debe trabajar con quien resultara ganador, independientemente de partido. Esto es propio de la política; no son fuegos de artificio ni deslinde, sino la estrategia pensada para ganar la elección y ejercer en condiciones óptimas el gobierno. Las particularidades de la entidad lo exigen.

¿Ganó Calderón en Michoacán? Ganó el PRD y perdió el PAN. Esos son los hechos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s