Los desafíos del PAN


El avance democrático ha impuesto a los partidos políticos responsabilidades enormes. Hoy, son más poderosos que nunca. Las reglas del juego les definen derechos y privilegios significativos, el más importante: el monopolio para acceder al cargo público. Además, el Congreso se organiza a través de los partidos y, en elecciones, éstos son los sujetos fundamentales del proceso. Desde la reforma de don Jesús Reyes Heroles, hace 30 años, el sistema de representación política se definió con partidos fuertes y eficaces en la mediación entre el poder público y la sociedad.

La reforma electoral reciente reiteró el principio de partidos fuertes; sin embargo, produjo un grave déficit al no exigirles legalidad y democracia internas. Por el cambio en la ley, los partidos ahora tendrán más dinero y privilegios, como es la gratuidad en el acceso a radio y tv, pero no se establecieron reglas que obligaran su tránsito a la democracia interna. La reforma determinó, indebidamente, que los temas de legalidad y democracia sean asuntos internos de los partidos y, por lo mismo, deberán desahogarse en los órganos de justicia de los propios partidos.

Lo que sucede ahora en el PRD muestra la fragilidad de esta disposición de autorregulación partidaria carente de un mínimo sentido democrático; ahí, en el PRD, los órganos internos no han podido resolver las graves complicaciones que se produjeron en la reciente elección. El problema no es exclusivo y en varios sentidos, tanto el PAN como el PRI, han vivido mejores momentos de democracia interna. Lo dispuesto por la nueva norma electoral implica que los partidos establezcan bases legales, orgánicas y de procedimiento para dar curso a la legalidad y la democracia internas a través de instrumentos que dependen de las propias cúpulas dirigentes.

El PAN ha sido el primero en proceder a generar una propuesta de adecuación estatutaria, la que habrá de presentarse a su órgano decisorio superior el 26 de abril . Contiene avances que suman inteligencia y un sentido estratégico para acometer los desafíos, especialmente, los de carácter electoral. Los aspectos más positivos de las reglas internas que se proponen son, entre otros, facilitar el acceso de los ciudadanos al partido, establecer un registro público de los miembros del PAN, normar el procedimiento para la selección democrática de candidatos, crear las bases para elecciones primarias abiertas o los supuestos de designación directa.

Sin embargo, se observan dos temas negativos que parecen comunes a las organizaciones políticas hoy día: el centralismo que otorga atribuciones excesivas al comité nacional y, la ausencia de un procedimiento jurisdiccional, que asegure la tutela de los derechos de los militantes o la solución de controversias a través de procedimientos confiables que den certeza y cumplan con los principios de juicio justo.

En la propuesta, la comisión nacional de elecciones tiene una extraña dualidad: es instancia ejecutiva y de operación, regula y organiza lo referente a la selección de candidatos; sin embargo, también le atañe la resolución de controversias; algo así como si el IFE fuera al mismo tiempo Tribunal Electoral; en caso de que sean actos que ellos mismos realizan, la determinación provendrá del comité ejecutivo nacional.

La justicia partidaria, como fue resuelta por la reciente reforma electoral, no es una tarea para las instancias de justicia electoral institucional, implica que los partidos establezcan órganos internos especializados en la materia. Sin duda, los legisladores vieron con desdén o actitud defensiva los derechos de los militantes.

Las elecciones primarias han sido tema de encendida controversia en los partidos. Con frecuencia son descalificadas porque, en opinión de algunos, las decisiones se trasladan a ciudadanos que no necesariamente tienen la identidad y compromiso con la organización partidaria. Otras críticas, comunes en el PRI, se refieren a que este procedimiento divide al partido y lo debilita al momento de la contienda real, tan es así, que el eufemismo utilizado para la elección no democrática es el de “candidatos de unidad”.

Las elecciones primarias tienen sus ventajas. Ignorarlas hace potenciar sus defectos e impide capitalizar sus virtudes, entre éstas, el hecho de que la competencia dé visibilidad al partido y sus precandidatos y, por la otra, provee legitimidad al ganador derivada del proceso abierto de elección. Por ejemplo, el PRI, después de la elección primaria de noviembre de 1999, por única vez desde 1994, logró un nivel de aprobación e intención de voto superior a 60%. Otro ejemplo de las conveniencias de una elección primaria abierta, es la candidatura presidencial de Felipe Calderón. La movilización de sus estructuras partidistas regionales durante la elección primaria en Jalisco, Baja California, Guanajuato y Yucatán, fue crucial para el triunfo en la elección presidencial, además del reposicionamiento que por ello obtuvo el candidato seleccionado en la contienda constitucional.

Las elecciones primarias pueden resultar nocivas no por su desenlace, sino por la incapacidad del ganador para construir una plataforma común después del resultado electoral interno. Premisa de una elección primaria inteligente es que no haya un ganador que se lleve todo; debe sobrevenir un entendimiento entre los contendientes que hagan de la campaña una propuesta de todos, incluso de quienes no se vieron favorecidos por el voto. Esto implica hacer un ejercicio incluyente de la plataforma electoral y de las candidaturas concurrentes. A manera de ejemplo y contraste, es lo que ocurrió en el PAN en 2006, cuando todos los contendientes obtuvieron espacio y oportunidad política, en contrapunto a lo que sucedió en el PRI en 2000 y 2006, cuando los competidores no favorecidos y sus equipos fueron marginados, en una actitud de contraproducente revanchismo.

El desafío electoral del PAN para 2009 y 2012 es monumental. Es positivo que sus órganos decisorios opten por el cambio. El partido tiene historia que lo acredita en su aportación al desarrollo democrático del país. Como bien lo dijera Luis H. Álvarez, citado por Fernández de Cevallos en el último encuentro del Consejo Nacional, si no los derrotó la derrota, sería imperdonable que los derrotara la victoria. El camino adelante es la innovación.

Documentos disponibles para descargar

Colaboración en formato de MS-Word (.doc)

Convocatoria XVI Asamblea Extraordinaria PAN

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