Después de Morelia


Liébano Sáenz

Las explosiones de Morelia el 15 de septiembre representan el escalamiento de la violencia vinculada al crimen organizado. La intimidación que implica se dirige más que al gobierno, al conjunto de la sociedad. Son momentos de prueba para las autoridades, también para los ciudadanos. Es una lucha que involucra a todos; debemos entender que están de por medio la salvaguarda de las instituciones que permiten una convivencia civilizada; a todos atañe defender lo que es de todos.


Algunos afirman que los operativos en los centros regionales donde incidían los grupos criminales nos condujo a que la violencia se esparciera a otras latitudes. No nos equivoquemos, las acciones emprendidas por las autoridades contra los grupos vinculados al narcotráfico no son la causa del crecimiento de la violencia. Lo realizado por el gobierno del Presidente Calderón frente al crimen organizado es, en sentido estricto, lo que correspondía hacer. Quizás los operativos al inicio de la administración aceleraron el proceso, pero la situación se veía venir.
Es la disputa por los mercados y las redes de distribución y protección la explicación de lo que ahora ocurre. Los cambios en los patrones de consumo de drogas en el mercado norteamericano y su estrategia para evitar que éstas lleguen a su territorio, han tenido implicaciones de la mayor seriedad para México, como es el exceso de drogas a colocar en los mercados regionales nacionales, lo que hoy constituye el riesgo más importante de salud pública, al decir de la encuesta recientemente divulgada por la Secretaría del ramo.
Hay otros dos aspectos que se sumaron a este proceso: la cooptación de algunas policías locales y el descabezamiento de jefes criminales. Todo esto llevó a la reestructuración de los grupos delictivos y, a la vez, a la disputa por territorios y canales de distribución, a través del desplazamiento violento de las pandillas que controlaban ciertas plazas. El narcotráfico en México pasó de ser un crimen transaccional a uno de control territorial.

Por el significado de los hechos de Morelia, es obligado ver en perspectiva las querellas políticas, especialmente las que resultan de las heridas que se originaron en la elección de 2006. El gobernador Godoy ha contado con un respaldo irrestricto de sus pares y del Presidente Calderón. Un mínimo de responsabilidad indica cerrar filas en torno a quienes tienen a cargo la lucha contra el crimen organizado. De la misma manera, el gobierno debe actuar con la mayor prudencia y cuidado para no remitir la lucha contra el crimen a objetivos propios de la política partidista; tampoco para que la desesperación lleve al deterioro de las libertades y garantías individuales. El gobierno requerirá mayor orden y disciplina en los tiempos sucesivos.

Por lo pronto, es recomendable que sean las autoridades formalmente responsables de la seguridad, las caras visibles y quienes públicamente operen la coordinación de los esfuerzos. La política interna está en otro terreno o para otros efectos.

No se trata de que los partidos opositores eludan sus responsabilidades y su condición de propuesta alternativa o crítica a quienes tienen ahora la tarea del ejercicio del poder. Responsabilidad y lealtad no significan sumisión o complacencia; lo importante es cuidar los términos públicos de las diferencias, especialmente, para que los enemigos de todos, los criminales, no vean en los políticos una postura dividida o, lo que es peor, un sector decidido a condescender a las pretensiones del crimen organizado, esto es, que las autoridades flaqueen en su respuesta firme y decidida en la lucha contra el crimen. En justicia, corresponde decir que en este atentado terrorista, los partidos opositores han actuado con ejemplar responsabilidad.

No obstante el primitivismo suicida de quienes tomaron la decisión de hacer estallar esas granadas contra civiles inocentes, resulta obvio que su intención es lograr que la sociedad aterrorizada exija a sus autoridades un cambio de estrategia. Hasta ahora sólo han conseguido una condena generalizada; sin embargo, corresponde también a la sociedad, particularmente a la sociedad organizada –iglesias, agrupaciones empresariales, gremiales y laborales, organizaciones civiles, instituciones académicas- emprender una actitud más proactiva en al menos dos aspectos cruciales, primero, en la lucha contra la impunidad alentando la denuncia pública y, segundo, educando a nuestros hijos para que aprendan a rechazar las drogas. Esta tarea debe ser complementada por las autoridades, por ejemplo, revisar los procedimientos que protejan a quien denuncia y la protección institucional de la escuela y los espacios públicos.

Por lo que ha ocurrido a últimas fechas, debemos entender que el crimen organizado tiene articulada una estrategia de comunicación, con el objetivo de ganar terreno frente a la determinación de las autoridades. A manera de respuesta, es recomendable que los medios de comunicación desempeñen una tarea muy cuidadosa respecto al tema. Cumplir con profesionalismo la cobertura y la opinión sobre estos asuntos es fundamental para propiciar una nueva actitud social frente al crimen organizado, alejada de la expectante indiferencia social que lamentablemente prevalece. Hoy más que nunca, es importante que los medios electrónicos en el seno de su organización gremial definan un nuevo marco de responsabilidades adicionales para el tratamiento noticioso y editorial de los hechos violentos cometidos con estridencia por estos delincuentes. La autorregulación es la respuesta inteligente y solidaria de la radio y TV.

Hay mucho por hacer y apremia dar señales inequívocas de que el Estado tiene la iniciativa. Además de continuar con las tareas que ya lleva a cabo el gobierno, se requieren cambios estructurales de largo aliento por parte del Estado, que profundicen en la modernización de la seguridad pública y promuevan una cultura de legalidad en la sociedad. Los mexicanos estamos ávidos de un liderazgo que nos refrende la certidumbre de que vamos por el camino correcto, que renueve nuestras esperanzas y que nos saque de ese impensado sentido de fragilidad que surgió la noche del 15 de septiembre en la plaza de Morelia, cuando celebrábamos, pacíficamente, la independencia nacional.

Un pensamiento en “Después de Morelia

  1. Querido Liébano,
    En India hay una regla de oro que dice: “Similar aumenta similar, todo se cura por fuerzas contrarias”. De ahí que en un momento histórico único, Gandhi decidiera terminar con la opresión del gobierno Británico, tomando la estafeta de la paz. Sin embargo en nuestro país, la violencia es cada vez mayor y cito lo publicado hoy en el periódico Reforma: “La Secretaria de la Defensa Nacional autorizó que los policías del País adquieran armas automáticas y de mayor calibre al que actualmente poseen…..el Presidente Calderón, señaló durante su discurso que la idea es que las corporaciones policiacas tengan armamento no igual, sino superior al del crimen organizado”. ¿Acaso esto es lo que necesitamos para combatir el caos en el que vivimos? Como bien menciona hoy Jaime Sánchez Susarrey en su columna: ” El atentado en Morelia no es el principio del fin, sino el inicio de nuevos actos más salvajes e indiscriminados”. Las primeras decapitaciones ocurrieron hace dos o tres años en Michoacán, de entonces a la fecha, se han producido decapitaciones a lo ancho y largo de la República”.
    Ante este escenario, coincido contigo Liébano, en que los medios de comunicación juegan un papel clave para tratar la situación en la que vivimos. Quizás replantearse si el mensaje que hay detrás de sus programas y segmentos noticiosos tienden a la promoción de la violencia, más que a la reeducación de la sociedad o a ver el modo de sembrar otro tipo de conciencia social. Y por supuesto, coincido contigo en que también es fundamental que a través de estrategias de comunicación cuidadosas, realmente se haga algo para que las futuras generaciones se alejen no solo de las drogas, sino de la corrupción.

    un abrazo,

    Ana Paula Domínguez

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s