La reforma electoral: ganadores y perdedores


En octubre pasado inició formalmente el proceso electoral para la renovación de la Cámara de Diputados. Además, once entidades tendrán elecciones locales coincidentes, en seis habrá de elegirse gobernador. Las elecciones tienen lugar con un IFE y un Tribunal Electoral renovado, asimismo, regirá un nuevo marco legal que introduce modificaciones importantes como son regulación de precampañas, nuevas atribuciones en materia de fiscalización de las finanzas de los partidos y la exclusividad del IFE en la contratación de publicidad de radio y tv, incluso para procesos locales, a contrapelo del pacto federal.

A todos, especialmente a las autoridades y partidos, debe preocupar que los comicios sean expresión de legalidad, equidad y transparencia. La vía electoral, independientemente de sus vicisitudes y limitaciones, es la forma más razonable para dirimir la disputa por el poder. Al fin de cuentas son los ciudadanos en ejercicio de sus libertades los que determinan el balance político partidario final.

A pesar de la polémica que generó la reforma, las instituciones electorales preservan una buena cuota de confianza ciudadana. El IFE continúa siendo una institución con reconocimiento y prestigio. La remoción de los integrantes del Consejo General anterior no fue una buena decisión; en la nueva integración hubo cuestionamientos, llegaron buenos consejeros, pero prospectos de excelencia se quedaron en el camino; prevalecieron los vetos de los partidos sobre los votos de los diputados.

El problema ahora no está en la integración del nuevo Consejo General, sino en la normatividad que hace del IFE un policía de los medios electrónicos, así como el administrador único de la publicidad de radio y televisión de partidos, candidatos y órganos electorales. Preocupa que en el IFE se considere virtud que los partidos no puedan responder con oportunidad en su publicidad en medios electrónicos. Esta postura, además de retardataria respecto a la actualidad de la comunicación, implica una visión negativa a la libertad de expresión de los mismos partidos, quienes deben tener la posibilidad de referirse a lo que interesa al ciudadano en el momento o en perspectiva.

Otro de los problemas con la nueva legislación se refiere a la diferencia entre los calendarios locales y el federal; la reforma supuso su homologación, no la dispuso, excepto, en la fecha de elección. También existen fallas por la falta de claridad sobre las atribuciones del IFE y del mismo Congreso. Ejemplo, el IFE se asume responsable de regular la promoción personalizada de funcionarios locales, cuando su competencia nada tiene que ver al respecto. El artículo 134 constitucional reformado se refiere al uso de recursos, independientemente de que tengan o no un propósito electoral, por lo mismo, su observancia compete al ámbito local y la aplicación de la ley la deben llevar a cabo los órganos de vigilancia del uso de los recursos públicos, no una autoridad electoral, mucho menos, de carácter federal.

El IFE ahora cuenta con más atribuciones para la fiscalización de los recursos de los partidos. En fechas recientes ha surgido la preocupación por la eventual infiltración del crimen organizado en las campañas. Las dirigencias de los partidos se han hecho eco de tal inquietud y han expresado su disposición para blindar sus campañas; el presidente Calderón públicamente ha encomendado al secretario de Gobernación, Gómez Mont, actuar para conjurar esa amenaza. El IFE presentará directrices sobre este tema.

Aunque corresponde a las autoridades del gobierno federal el combate al crimen organizado, no será fácil implementar una acción preventiva sobre la materia. Además, sería un grave error que las entidades del Estado responsables de la inteligencia o de la procuración de justicia se involucraran en la fiscalización del financiamiento de campañas. En todo caso, su tarea es acercar los elementos de prueba a las autoridades competentes para que éstas actúen en consecuencia.

Es la autoridad electoral la que debe cuidar el adecuado financiamiento de los partidos y sus campañas. Es imprescindible la autorregulación de los partidos a manera de prever o corregir irregularidades en materia de financiamiento, especialmente, cuando éste tiene como origen recursos del crimen organizado. La preocupación debe centrarse en las elecciones de ayuntamientos, cuyas autoridades son las de mayor interés para dichos grupos delictivos.

Cuidar las elecciones es también responsabilidad de los partidos y candidatos. Las elecciones de 2006 abrieron nuevamente la puerta de la descalificación de los procesos electorales, después de una pausa de nueve años, cuando se modificaron las reglas para dar mayor autonomía al IFE, equidad a las elecciones, fortaleza al Tribunal y derechos políticos a los habitantes del DF. Va a ser difícil que la reforma electoral reciente, por su contenido y su limitado consenso, signifique un cambio equivalente al de 1996, además, los perdedores de la elección tendrán un fuerte incentivo para un nuevo cambio legal, particularmente porque en materia de financiamiento y acceso a radio y tv, aspectos centrales para la equidad, el resultado de 2009 condicionará de conformidad con las nuevas reglas, el de 2012.

Al margen del PRI, los demás partidos no están en su mejor momento. No sólo son dificultades de eficacia electoral, sino las diferencias y divisiones en su interior, las que habrían de acentuarse ante un resultado adverso. Esto significa que las dirigencias de los partidos difícilmente tendrán el talante para reconocer una derrota y su propia responsabilidad en el desenlace; no ocurrió así con quienes perdieron en 2006, es muy probable que este comportamiento se repita en 2009.

Nuevas reglas, autoridades electorales y dirigencias en los partidos debieran servir de aliento para el desarrollo democrático del país, más ahora, por las dificultades que implican la crisis económica, la persistente desigualdad social y el embate al Estado por el crimen organizado. Por lo pronto la tarea es cuidar las elecciones y sus resultados.

Un pensamiento en “La reforma electoral: ganadores y perdedores

  1. Lic. Saenz,
    Me dio mucho gusto volver a verlo en Chihuahua. Aprovecho para felicitarlo por su conferencia en torno a la reforma electoral, en el marco del foro: “Voz y Presencia de los Universitarios en los Grandes Temas Nacionales” celebrado hace unas semanas.
    Queda clara la importancia de discutir a fondo la reforma, en particular las nuevas facultades del IFE, sin embargo, lamentablemente el inicio del proceso 2009 las pondrá a prueba antes de que hayamos podido estudiarlas más a detalle.
    Aprovecho para felicitarlo por este espacio de reflexión útil, que tanta falta hacen en estos tiempos.
    Saludos,
    Santiago

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