Desencuentros en tiempos difíciles


Liébano Sáenz

En memoria, Don José Sáenz Castillo.

El país vive tiempos difíciles, al tiempo que los desencuentros deben preocupar porque no tienen razón, sentido ni sustancia. Así sea el del IFE con las televisoras o el del Presidente Calderón con el empresario Carlos Slim; esto complica lo de por sí ya complejo e incierto: las elecciones bajo nuevas reglas y una crisis económica que amenaza prolongarse por lo que resta de la administración federal.

El IFE y los medios electrónicos han sido dos actores fundamentales del proceso democrático del país. Los problemas que hoy se han producido entre ambos, no derivan de la conducta de quienes dirigen o representan dichas entidades, sino de una legislación con avances, pero con retrocesos significativos, en especial, al despojar a los particulares y a los mismos partidos y candidatos del derecho de acceder a radio y tv, así como de la excesiva carga impuesta al auditorio. De febrero al 5 de julio, 48 minutos diarios de todas y cada una de las estaciones de radio y tv deberán destinarse a promocionales de partidos e instituciones electorales, en cuotas proporcionales por cada hora.

En otro plano, el día de la Constitución el Presidente Calderón fustigó a los catastrofistas respecto a la crisis económica; el empresario Carlos Slim, al día siguiente, en el Senado, describió lo que está por ocurrir en la economía mundial, particularmente, con nuestro principal socio comercial. Aunque es evidente que no fue la intención, prácticamente todas las interpretaciones mediáticas lo entendieron como respuesta a lo dicho por el Presidente. Las autoridades federales emprendieron una replica inmediata hacia el empresario. El desencuentro no debió haber ocurrido, Carlos Slim no dijo nada distinto de lo que en otras ocasiones y contextos ha señalado; cualquier analista de la situación internacional hubiera suscrito las palabras del empresario. El hecho es que ahora más que nunca, el país requiere del entendimiento entre quienes gobiernan y quienes invierten.

El IFE cumple con la tarea que la ley le impone, pero su Consejo General no ha entendido que el prestigio y la fuerza de cualquier autoridad derivan no sólo de la investidura y del carácter al hacer valer las decisiones, también del rigor legal que sustentan las resoluciones, especialmente, las que afectan a los particulares.

El diseño institucional del IFE de origen presenta la deficiencia de una duplicidad de tareas, contradictorias y que propician tensiones: por una parte, debe administrar y organizar los comicios, para lo que requiere el apoyo y adhesión de los partidos; por la otra, sanciona y ejerce funciones jurisdiccionales contra partidos, candidatos, ciudadanos y, ahora, empresas de radio y tv. En la medida en que un solo órgano realice ambas tareas, es inevitable acabe por mal realizarlas.

Este aspecto no es menor, sobre todo, porque la reforma de 2007 fue una extraordinaria oportunidad para actualizar el cambio legal de 1996. El IFE debió haber sido transformado para cumplir a plenitud sus dos funciones originarias: organizar las elecciones y vigilarlas. Lamentablemente, la agenda del cambio se vio afectada por el sentimiento de agravio de la elección presidencial de 2006, desastroso para el IFE, y, por otra parte, por una actitud de oportunismo de quienes de siempre buscaron disminuir al órgano electoral en sus funciones. El IFE de ahora, no sólo tiene más responsabilidades, sino que tiene que cumplirlas con un mayor grado de complejidad por un marco legal que lo lleva al enfrentamiento con la radio y la televisión, a la vez de que muestra una mayor debilidad frente a los partidos políticos y, consecuentemente, ante el conjunto de la opinión pública.

El foro del Senado en torno a la crisis no fue la mejor idea. Enfrentar la adversidad económica es una tarea de todos y es pertinente que los legisladores se involucren. Sin embargo, buena parte de las decisiones corresponden al gobierno; disputarle autoridad en medio de la tormenta, quizás por una motivación electoral, conduce a efectos indeseables, como ha ocurrido. Los senadores y el país escucharon de todo y es posible que su juicio y opinión respecto a la crisis se haya enriquecido, pero la tarea del Poder Legislativo es la de revisar el marco legal, donde hay mucho por hacer, no complicarle las cosas al gobierno. El desencuentro entre uno de los empresarios más importantes y el Presidente no es un accidente, sino consecuencia de una decisión anterior, ajena a ambos, que careció de sentido de lealtad a las instituciones de la República.

Las dificultades del país y la gravedad de sus efectos llaman a la unidad, la que debe construirse considerando la diversidad de instituciones e intereses. Es propio de su naturaleza y del mismo juego, el que los partidos y políticos busquen ganar terreno, mucho más ante un proceso electoral intermedio en el que se disputan seis gubernaturas y la mayoría en la Cámara de Diputados. Sin embargo, esto obliga a diferenciar espacios y prioridades. Las campañas son para los partidos y los candidatos, las instituciones gubernamentales o parlamentarias para administrar o ejercer responsablemente el poder.

De igual manera, para la calidad de la contienda es muy importante que la autoridad electoral y los medios de comunicación cumplan la tarea que a cada cual atañe. Lamentablemente, esto tiene que realizarse con base en un marco legal que contiene muchas deficiencias, excesos y absurdos como fue el de la espotización de las campañas. Así sucede porque la ley debe aplicarse sin reserva ni excusa, tal como la aprueba el legislador y la promulga el Ejecutivo. Precisamente, por tal razón, el IFE debe ser cauteloso en extremo; no sólo es cuestión de formas, sino de legalidad, la que no se aprecia en la reglamentación ni en muchas de las decisiones críticas de la aplicación de la norma electoral.

La humildad es un atributo que engrandece; su ausencia, hunde. Son tiempos difíciles que llaman a la prudencia y, especialmente, a la lealtad sobre lo fundamental. No se requiere experimentar la desgracia, como de alguna forma ya ha ocurrido, para entender la necesidad de un compromiso compartido para enfrentar la adversidad. Tiempos difíciles obligan a la unidad.

Un pensamiento en “Desencuentros en tiempos difíciles

  1. LICIENCIADO :
    –TODA LA RAZON DEL MUNDO ES INCREIBLE COMO SE PIERDE EL TIEMPO EN DIATRIBAS ENCABEZADAS POR EL PRESIDENTE¡¡¡. CARLOS SLIM HELU ES UN HOMBRE QUE DIRECTA O INDIRECTAMENTE DA TRABAJO A 720MIL PERSONAS ESTO ES MAS DE 3 MILLONES DE MEXICANOS DEPENDEN DE SUS EMPRESAS Y MIRA QUE TENGO PARIENTES TRABAJANDO EN SUS EMPRESAS Y SE EXPRESAN BIEN DE SUS PATRONES. CARLOS SLIM Y FAMILIA SEGUIRA EN 2012 FELIPE CALDERON SERA SOLO UN RECUERDO HISTORICO PARA BIEN O PARA MAL, ME PREOCUPA SU EQUIPO DE TRABAJO QUE ES MUY PARCO NO TIENE BUENOS CONSEJEROS Y EN ECONOMIA DE VERDAD NO PORQUE USTED HAYA SIDO SU SECRETARIO, COMO EXTRAÑAMOS A LOS ECONOMISTAS ZEDILLISTAS, PARA COLMO EL PRESIDENTE NO SE DA CUENTA QUE EN EL 2008 LA POBLACION LE FACTURO A SU PARTIDO EN LA URNAS Y EN ESTE 2009 CREO PERDERAN HASTA LA FORMA DE CAMINAR. LO MAS GRAVE ES QUE SE EMPIEZA A CAER EN CRISIS DE ANIMO. SALUDOS RESPETUOSOS.

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