La propuesta del Presidente y los partidos


Liébano Sáenz

Inicio esta colaboración deseando que los lectores estén disfrutando en familia las fiestas de la temporada navideña. Doy continuidad al tema de mi anterior entrega, en virtud de las peticiones recibidas vía correo electrónico y Twitter.

Debe preocupar a todos que el Congreso, los legisladores y los partidos estén en el piso del aprecio popular. Cualquier estudio de opinión sobre confianza en las instituciones lo confirma. Pero por otra parte, la cuestión es que no puede haber democracia eficaz y consolidada sin Congreso, legisladores y partidos confiables. En México los partidos ingresaron tarde a la Constitución, prácticamente con la reforma de 1977. Los partidos acceden a la Constitución por la puerta grande, pues el sistema de representación les concedió un papel central en las elecciones y en la organización del Congreso.

Quienes encabezan los partidos políticos, al igual que los legisladores, se justifican diciendo que el descrédito es culpa de los medios de comunicación, que no dicen la historia completa, sino una parte, casi siempre la negativa. El hecho es que cada vez más son quienes creen –erróneamente– que se puede prescindir de los partidos. La promoción de los mecanismos de democracia directa –iniciativa popular, revocación de mandato, referéndum o plebiscito– se explican por tal situación.

Estimo que de origen tenemos un problema en la manera como se ha abordado en la Constitución el tema de los partidos políticos. Distintos derechos se asocian al cumplimiento de un mismo requisito, el porcentaje de votos. La libertad de asociación formando partidos políticos, el derecho a competir en elecciones, el acceso a las prerrogativas y el tener representación en el Congreso federal requiere de un porcentaje de votación, 2% de los votos totales nacionales. Distintos derechos debieran asociarse a distintas obligaciones. El derecho de asociación formando partidos políticos debería ser amplio; es una libertad fundamental y no debe requerir mayor trámite o condición. Distinto si tal libertad se acompaña a la posibilidad de estar en la boleta electoral o la de recibir acceso a radio y Tv.

El Presidente Calderón ha propuesto incrementar a 4% el umbral para la existencia de partidos políticos. Los tres partidos grandes lo han recibido con discreto beneplácito. Es difícil, bajo las reglas existentes, que los partidos pequeños pudieran subsistir bajo tales consideraciones. La cifra es muy elevada si es condición para poder existir como organización política. El problema de la propuesta presidencial es que se cierra el mercado a futuras opciones, tendencia que ya se presenta en la reforma de 2007. El país demanda mejores organizaciones políticas, para ello se requiere una ley de partidos y abrir las posibilidades a nuevas organizaciones políticas; mejorar lo que existe y abrir la puerta a otras opciones, para ese objetivo. El 4% en nada contribuye; más que factor de equilibrio, la propuesta presidencial parece obedecer a una intención de exterminio.

En el PAN desde siempre se ha visto con desdén y desconfianza la pluralidad. Hay razones para ello: en el pasado, los partidos pequeños –el PARM y el PPS–  bajo la batuta del PRI, eran la oposición de la oposición. El debate en la Cámara de Diputados revela tal realidad. Por la misma razón, el PAN rechazó la reforma política de 1977; cabe destacar que los primeros expedientes de apertura democrática favorecían a los partidos muy pequeños, no tanto así a los partidos de oposición como el PAN.

La pluralidad en México se ha pervertido con el paso del tiempo. Las atractivas prerrogativas implícitas en la asignación igualitaria de 30% y los cuantiosos recursos a repartir han dado lugar a los partidos negocio. Esto es, proyectos políticos cuyo objetivo central ha sido tener acceso a los recursos financieros públicos. Los partidos pequeños no gozan de prestigio. Incluso proyectos claramente diferenciados, con propuestas válidas y aceptables para una minoría, como fue el Partido Alternativa fueron desplazados por un esquema que abandonaba el proyecto de origen. La falta de credibilidad lo llevó a su desaparición.

Los partidos en México deben modernizarse. La reforma de 2007 cerró la puerta al cambio y les dio una suerte de inmunidad al establecer que temas de interés público como es la selección de candidatos, se determinara como tema interno de los partidos y, por lo mismo, de difícil o discutible tutela por el IFE y el Tribunal Electoral. Afortunadamente la redacción de la ley da espacios de intervención para salvaguardar la democracia interna, aunque bien es cierto que éstos son estrechos, sinuosos y de difícil reivindicación por los ciudadanos.

Se ha dicho que la propuesta del Presidente Calderón sirve para empoderar a los ciudadanos respecto a las partidocracias. Sin embargo, nada hay en ella que realmente convoque a la modernización y democratización de los partidos políticos. Las candidaturas independientes no resuelven el tema, tampoco elevar el umbral para que los partidos puedan acceder a la Cámara o participar en elecciones. Es preciso, en bien de la democracia del país, salvaguardar el derecho a ser votado y que los partidos rindan cuentas a partir de los significativos privilegios que la ley les ha concedido.

El cambio óptimo no es debilitar a los partidos, sino a la partidocracia. La democracia moderna requiere de partidos modernos, activos, representativos y abiertos a la sociedad. El Congreso y los partidos, entidades fundamentales en la democracia, no han evolucionado a la par del país, no obstante que la realidad actual les concede responsabilidades fundamentales.

La propuesta del Presidente Calderón requiere de un replanteamiento. El tema es cómo transformar a los partidos sin afectar la pluralidad e impulsar su democratización  para así garantizar el derecho a ser votado. Para ello es menester establecer un marco legal que haga de la elección democrática de candidatos una obligación no una opción a emplear pragmáticamente. Asimismo, se debe garantizar la libertad de asociación; el umbral necesario de votación sólo debiera ser aplicable para acceder a la Cámara o a las prerrogativas.

2 pensamientos en “La propuesta del Presidente y los partidos

  1. ADMIRO LO ESCRITO EN CADA UNO DE LOS ANALISIS HECHOS Y ESTOY SIEMPRE AL PENDIENTE DE LO DICHO CON ANALISIS VERDADERO, CON VERACIDAD E INTELIGENCIA… COMO SIEMPRE ADEMAS DE GRAN PERSONA, LO DICHO EN CADA PARRAFO ES CON ANALISIS VERDADERO Y SIN TAPUJOS….

  2. estoy siempre al pendiente de los analisis hechos por tu persona ya que te admiro y respeto siempre tu analisis y comentarios, esperando que tus exitos continuen a lo largo de tu vida

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