La semana difícil de MILENIO Televisión


Las crisis son la ocasión para medir a personas e instituciones. MILENIO Televisión, sus directivos y propietarios han vivido una de las semanas más difíciles de su joven historia. Dos eventos lo ilustran: por una parte, la cobertura a la reacción del ingeniero Cayetano Cabrera, miembro del extinto SME y, por la otra, la retención en Gómez Palacio, Durango, de cuatro periodistas (uno de MILENIO Televisión, dos de Televisa y uno del Vespertino, un periódico local), con motivo de la cobertura de las protestas como secuela a las detenciones relacionadas con la investigación de los homicidios de 18 jóvenes, ocurridos el 18 de julio en Torreón, Coahuila.

MILENIO Televisión resolvió difundir la respuesta injuriosa del ingeniero Cabrera en ocasión de la entrevista solicitada por MILENIO en su domicilio el pasado miércoles. La decisión de no difundir el bochornoso evento no habría tenido mayores consecuencias: muy pocos se hubieran enterado de las palabras, insultos y agresiones al medio y a sus directivos. MILENIO Televisión y su director, Ciro Gómez Leyva, resolvieron destacarla como una de las notas centrales del noticiero de las 10 de la noche, conducido, precisamente, por el periodista objeto de la andanada verbal, quien planteó públicamente la disposición de la empresa de que el agresor tuviera acceso a todo el material televisado para que probara su dicho. Ciro Gómez Leyva se comprometió a dejar de conducir el noticiero en caso de que hubiera fundamento en los señalamientos del ingeniero Cabrera.

Cierto es que durante su huelga el activista del SME no accedió a los noticieros de manera directa, sino a través de la versión de otros correligionarios, quienes lo llevaron al engaño en eso y, por lo visto, en muchas otras cosas más. La actitud de quienes le mal informaron es criminal, ya que a quien se juega la vida, como pudo haber sido su caso, no se le puede alentar a partir de la mentira. La dirigencia del extinto SME queda en evidencia. Las palabras, las razones y los insultos del ingeniero se vuelven contra quienes le llevaron, a través del engaño, a una aventura que puso en riesgo su vida y, después de la huelga, su propia dignidad.

La determinación de MILENIO de divulgar el accidentado encuentro del medio con el entrevistado fue un acierto; es una forma de abatir la impunidad verbal y se hace con inteligencia y con respeto al auditorio porque expone con toda crudeza los hechos, conminando responsablemente al auditorio a tomar posición, a pensar, concluir y juzgar por sí mismos a partir de los hechos. Comparto esa decisión editorial de MILENIO Televisión. No estoy convencido que un conductor deba poner en juego su presencia televisiva, como lo hizo Ciro Gómez Leyva, aunque estoy cierto que es la medida de su convicción, de su integridad profesional y la de quienes le acompañan en el proyecto televisivo que él dirige.

El otro evento fue la retención de los periodistas en Gómez Palacio. Supongo que ha sido una de las decisiones más críticas. Conocemos poco por el cuidado en la cobertura a manera de no exponer a los retenidos, pero el tema alude a la descomposición que está viviendo el país por la violencia relacionada con la inseguridad. Mantener el temple, cuidar de las vidas de inocentes y cumplir con la responsabilidad de informar en esa circunstancia deben ser una tarea sumamente complicada. Lo es para sus directivos y también para los titulares de la concesión.

El evento tiene mayor impacto del que se ha percibido. El crimen organizado ha escalado en su determinación por minar las instituciones, las libertades y la tarea de los medios televisados. Los hechos merecen la mayor de las preocupaciones: MILENIO, Televisa o cualquier otro medio afectado no pueden quedarse solos, es una amenaza para todos y, principalmente, para los fundamentos de la convivencia civilizada. También los medios deben entender con claridad los términos de su responsabilidad social y jurídica.

La televisión es un medio concesionado del Estado. Sus permisionarios tienen un título que determina los alcances de sus derechos. Es evidente que las televisoras aludidas y sus conductores buscan proteger las vidas de las personas retenidas, pero por lo que está de por medio, corresponde al Estado mexicano hacer valer su autoridad para cuidar los términos del manejo editorial del tema, como ayer, con acierto, señalaba Ciro Gómez Leyva en su colaboración periodística. Precisamente, por su carácter de medio concesionado, por la gravedad de la situación y por el precedente que pudiera establecerse, es fundamental la intervención del Estado. Es muy encomiable que así lo hayan entendido Francisco González, padre e hijo, Carlos Marín y Ciro Gómez Leyva, como también lo hicieron los directivos de Televisa y la conductora Denise Maerker.

El problema de la violencia y el de la debilidad institucional frente a ésta son más serios de lo que merece la retórica política o la superficialidad periodística. Quienes están más próximos al territorio donde se despliega el crimen, están más expuestos y más conscientes de su gravedad y efectos perniciosos. Es fácil despotricar contra las autoridades federales y locales desde la comodidad; también anticipar condenas a funcionarios e instituciones. Sin embargo, vencer al crimen no se da con el deterioro de las instituciones y de quienes las encabezan. El problema es sumamente grave para las simplificaciones y los juicios sumarios.

Mucho se ha hablado de fortalecer el tejido social como uno de los supuestos para ganar la batalla al crimen. Hay razón para ello, pero también hay que pensar en el tejido institucional gubernamental y la tarea que realizan los medios de comunicación. Las autoridades locales son las que están más expuestas, hay que fortalecerlas y acreditarlas. Los medios de comunicación son la salvaguarda más eficaz contra el abuso del poder. Es fundamental la conciencia colectiva sobre su función social y del valor sobre su insustituible tarea. En estas horas difíciles, justo es reconocerlo, MILENIO y Televisa han sabido actuar con serenidad y en forma responsable.

Un pensamiento en “La semana difícil de MILENIO Televisión

  1. Un artículo que me lleva a pensar y me inquieta es sin duda un instrumento de cambio.
    En este país los medios de comunicación han desaprovechado, históricamente, la oportunidad de ser eso: unos instrumentos de cambio.
    Si vivimos las terribles condiciones actuales en nuestra sociedad es porque no hemos tenido los poderes necesarios para construir nobleza y dignidad.
    Ni los gobiernos ni los medios escapan al terrible juicio de los tiempos.
    La sociedad ha sido enana y dispersa.
    Estas historias nos demuestran que se puede ser de otra manera.
    Los poderes tienen sin duda un gran compromiso futuro si realmente han entendido lo que significa dignidad.
    Gracias por llevarme a la reflexión!

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