El Presidente y la exigencia de seguridad


Liébano Sáenz

Capítulo relevante de la presidencia de Felipe Calderón lo representan las sesiones de trabajo públicas bajo el nombre del Diálogo por la Seguridad. Innecesario reiterar que la exigencia de la sociedad por la tranquilidad y la legalidad se vuelve hoy día uno de los temas centrales para todos los gobiernos. No es un problema nuevo, pero la violencia ha escalado y como lo señaló el diagnóstico del Presidente ante los gobernadores, ha evolucionado de manera muy preocupante. Nuevos problemas, demandan nuevas respuestas, palabras del gobernador Rodrigo Medina, presidente de la comisión de seguridad de la CONAGO.

A partir de la necesidad de que exista la convicción de que la lucha por la seguridad es tarea compartida de gobiernos, poderes públicos y la sociedad, las sesiones de trabajo han sido exitosas. Hubo momentos incómodos y quizás desafortunados, pero el balance es positivo. Fue una decisión acertada que la última sesión se haya dado con los mandatarios estatales y el Jefe de Gobierno del DF. No hubo desencuentro entre el Presidente y los gobernadores. Las diferencias son menores e irrelevantes, las coincidencias son significativas, pero hay que ir a los resultados, no quedarse en la retorica.

Hay una sociedad expectante y demandante de respuestas inmediatas. No faltó quien pretendiera que de estos encuentros se desprendieran resultados al día siguiente. La gravedad de la situación en varios estados explica la impaciencia. Sin embargo, las mejores determinaciones de autoridad se acompañan de un procesamiento planeado y gradual, aunque también hay que advertir que existe un compromiso de hace dos años, suscrito por representantes de autoridades, poderes públicos y sociedad bajo el rubro de Acuerdo por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad, por lo que es menester, como lo señaló el Presidente Calderón ante los gobernadores, evaluar su avance y cumplimiento.

El gobierno federal está a meses de iniciar el quinto año de gobierno, es muy importante, por el incremento en la violencia y la evolución reciente del crimen organizado, que no ceda o se disminuya la determinación institucional para hacerle frente al desafío de la seguridad. También es necesario tener presente que 12 gobernadores tomarán posesión en los próximos meses y 6 estados más renovarán poderes y ayuntamientos el próximo año. Esto significa, como fue comprometido por el Presidente, que prevalezca una visión de Estado, es decir, la que trascienda partidos, ideologías, coyunturas, órdenes de autoridad, poderes públicos y periodos administrativos.

La demagogia electoral puede volverse el mayor obstáculo para una política de Estado frente a la inseguridad. Por esta razón la sesión más complicada fue la que tuvo lugar con los dirigentes de los partidos. A los gobernadores no les resultó difícil dejar atrás diferencias y comprometerse a trabajar cercanos al Presidente y a sus colaboradores; hay decisiones cruciales en el corto plazo: la unificación de policías en los Estados, tarea que va más allá de la sustitución de mandos, deberá ser ocasión para un nuevo modelo policial sustentado en el profesionalismo y en el apoyo institucional. Existen perspectivas distintas entre el Ejecutivo y el Poder Judicial federales, son propias de la diversa función y naturaleza de ambos poderes, sin embargo, es preciso destacar las palabras del Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Sergio Ortiz Mayagoitia, en el sentido de mejorar el desempeño de la procuración de Justicia, supuesto necesario para abatir la impunidad y para que el Poder Judicial cumpla con eficacia su tarea.

El tema de la inseguridad está en el centro de la atención pública. Es inevitable que los partidos y los candidatos, en el afán de ganar votos, den curso a la esperanza de gobiernos más eficaces en proveer seguridad. Sin embargo, es un error, como ha ocurrido en el pasado, que desde las mismas dirigencias nacionales, con ligereza y oportunismo, hagan del anhelo de seguridad un recurso para calumniar adversarios o simplificar las respuestas institucionales que deben darse. También las autoridades deben abordar el tema con mesura, responsabilidad y compromiso. Se debe tener en claro que el enemigo a vencer no es el adversario político, sino el crimen organizado, una estructura delictiva que pone en entredicho no sólo al régimen institucional, sino la vida y patrimonio de las familias y personas.

Es urgente fortalecer el entramado institucional en todos los poderes públicos, tema destacado por el Presidente Calderón. Mejorar y profesionalizar a las instituciones policíacas, ministeriales y judiciales del país no sólo es urgente, también indispensable para obtener mejores resultados. Como fue señalado por el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, tendrá que haber un esfuerzo presupuestal significativo para que los Estados puedan transformar y modernizar de fondo las estructuras relacionadas con la seguridad y la justicia. Los incrementos en las asignaciones financieras en materia de seguridad no son proporcionales entre los estados y la Federación. Debe haber una mayor sensibilidad y equidad, sobre todo, porque la mayor fragilidad y la respuesta de fondo debe darse en el ámbito local.

Es fundamental redoblar esfuerzos de prevención del delito e instrumentar políticas públicas que inhiban las causas que propician el crimen. El desempleo y la crisis de las instituciones sociales centrales como son la escuela, las iglesias y la familia explican que la debilidad de los gobiernos y sus entidades también se traslade a la sociedad. Los medios de comunicación tienen una tarea importante que cumplir. De la misma forma que la sociedad civil organizada debe involucrarse para ir más allá de la exigencia por la seguridad.

Es necesaria más autocrítica por las autoridades, así como una mejor evaluación sobre las estructuras, acciones y estrategias en materia de seguridad. Como se dijo, es preciso que los ciudadanos y los especialistas ayuden identificar lo que no funciona y sugieran cómo mejorar. Por esta consideración más allá de sus limitaciones, fue un paso muy positivo el Diálogo por la Seguridad y, más aún, que los mandatarios tomen la palabra a la invitación del Presidente de replicar el ejercicio en sus respectivas entidades.

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