Lorenzo Zambrano, Twitter y Nuevo León


Liébano Sáenz

Este pasado domingo por la tarde fuimos testigos de un revelador acontecimiento mediático a partir de la convergencia de cuatro inusitados elementos: persona, tema, medio y circunstancia: Lorenzo Zambrano, convocando a los habitantes de Nuevo León a través del Twitter a mantener una actitud proactiva por el grave problema de inseguridad. En cuestión de minutos el mensaje de Zambrano -acompañado de adhesiones- corrió a lo largo de la red, el universo twittero respondió, como se ha venido demostrando en cada caso, con admirable nobleza abrazó de inmediato la causa y así continuó por varios días. Es de agradecer el impulso de @Adela_Micha a esta iniciativa. Para no pocos fue difícil creer que la autoría viniera de un prominente industrial quien siempre ha mantenido un bajo perfil en los medios.

Nuevo León es uno de los estados más importantes del país. No sólo es un referente de sociedad industriosa y trabajadora con un singular sentido de orgullo, también es un centro educativo y un poderoso símbolo de prosperidad. El problema de la inseguridad por el enfrentamiento entre cárteles del crimen, se ha ensañado con los habitantes de Nuevo León. La zona metropolitana de Monterrey, por sus características demográficas y ubicación, ha sido objeto de lamentables e inéditos acontecimientos. La secuela, hasta ese domingo, habíasido acompañada, primero, por la indignación de la población y, después, por un sentimiento de derrota, precisamente, por la persistencia de la violencia que alteran la vida.

Las autoridades federales y municipales, pero,especialmente, las estatales han sido objeto de un excesivo y, en ocasiones, desproporcionado cuestionamiento, explicable por el alcance de la pérdida de tranquilidad y por los hechos delictivos mismos. Un sector de los medios ha radicalizado postura y, haplanteado una exigencia cotidiana a las autoridades establecidas. El propósito del cuestionamiento es a todas luces explicable, se ha perdido la santa pax regiomontana; sin embargo, la virulencia de la crítica y su constancia, no sólo ha minado la imagen del gobierno estatal, que puede o no merecer el ataque, también ha contribuido a desalentar el ánimo social y ha llevado al derrotismo, como “daño colateral”. En encuesta reciente sobre la crisis y sus efectos, la proporción de los habitantes de Nuevo León dispuestos a migrar a Estados Unidos daba respuestas cercanas al 40%.

Desde hace mucho tiempo he tenido el privilegio de proximidad personal y profesional con Nuevo León. Como a muchos mexicanos, me acompaña el positivo asombro sobre lo que los regiomontanos han logrado construir a lo largo de toda su historia. Cada visita, cada encuentro o diálogo que tiene que ver con la entidad, sus asuntos o sus habitantes, ratifica mi esperanza sobre la grandeza del país que somos y, sobre todo, si hacemos propia y aprendemos de los nuevoleoneses, esa convicción que les caracteriza de que el trabajo y el esfuerzo son el medio para un mejor presente y el aprecio que le tienen al terruño y a la familia. Por ello meconmueve ver los problemas que ahora padece esa entrañable entidad y ver que algunos van cediendo en la determinación de superar la adversidad; eso, precisamente eso, es la negación de lo que son.

Es certero el llamado de alerta de uno de los personajes más prominentes de Nuevo León y del país. La lucha contra la inseguridad no se va a lograr si no hay talante colectivo que acompañe el esfuerzo de las autoridades. No es admisible el fatalismo o la reedición del Apocalipsis sobre el porvenir, inaceptable de cualquiera,mucho más de la gente de Nuevo León. El mensaje y la actitud de Lorenzo Zambrano, propio de su estirpe, es la de no dejarse derrotar por el desaliento, es una convocatoria para hacer lo debido y así defender lo que se tiene; la tranquilidad no vendrá por sí sola, sino por la determinación y voluntad de la sociedad de Nuevo León. Son momentos difíciles y de generalizado escepticismo, en el norte y en todo el país existe un profundo sentimiento de pérdida por la inseguridad, frente a ello, no podemos perder la esperanza; las palabras de Zambrano invitan a recuperar lo perdido e ir por mucho más.

Carlos Slim y Alfredo Harp Helú, en la circunstancia y modo de cada quien, han hecho expresiones públicas semejantes, que tienen como común denominador abatir el escepticismo sobre lo que somos y sobre un mejor futuro. La conducta de ellos, igual que la de Lorenzo Zambrano es ejemplar. Para otros la exigencia a las autoridades para que enfrenten con éxito al crimen, está muy bien, pero aunque hay que hacerlo, no podemos quedarnos en ello nada más, también se requieren las propuestas y, en especial, la participación, como es el caso de estos tres empresarios, con el genuino deseo de mantener en la sociedad una actitud de confianza sobre la capacidad y fortaleza del país para superar la adversidad. Esta tarea tiene mayor valor cuando se hace con la espontaneidad que nace de la indignación frente a lo que está ocurriendo, es una actitud a la que nos debemos sumar todos, no dar concesión alguna al derrotismo, creer en nosotros mismos, no sólo por cuestión de autoestima, sino por elemental sentido común: nada habrá de resolverse si no nos involucramos y participamos en la solución, cada quien, desde su trinchera.

Gobiernos y partidos vienen y van, pero la sociedad se mantiene, persiste, con sus circunstancias, con sus anhelos. Hoy día, en muchas partes del país, la inseguridad y la violencia que le acompaña afectan a muchas familias. Son muchos los que viven en el temor.La solución no es inmediata, tampoco es sencilla, pero, sin duda, a todos involucra. No es admisible la pasividad, tampoco estar sometidos al derrotismo que inmoviliza y destruye el espíritu y la voluntad de superación.

Los 140 caracteres del tweet de Lorenzo Zambrano del pasado domingo han sido una esperanzadora experiencia. Más que un grito desesperado es el llamado inteligente y decidido de un nuevoleonés digno, que dice que frente a las dificultades presentes no hay licencia para que nos gobierne el desánimo, una convincente invitación a acometer la adversidad con el coraje que da la amenaza de que los delincuentes podrían despojarnos de mucho de lo más preciado que tenemos como es la tranquilidad, pero nunca de la esperanza. Bien por @LHZambrano, bien por la comunidad twittera.

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