La indefensión del IFE


Liébano Sáenz

Las recientes afirmaciones del presidente del Consejo General del IFE, Leonardo Valdés Zurita, demandan la mayor atención de quienes hemos expresado nuestra insatisfacción con respecto a algunos aspectos relevantes de la reforma electoral de 2007. En el marco de la Conferencia de la Unión Interamericana de Organismos Electorales, celebrada en Mérida, Yucatán, el dirigente del IFE  dijo que el cambio legal “afectó intereses económicos y aspiraciones de poder político que no dejan pasar oportunidad para atacar el mandato constitucional y a la autoridad encargada de vigilar su aplicación”. Agregó que “se requiere temple ante las presiones de los poderes formales, así como de los poderes fácticos que forman parte del gran negocio de la comunicación y esconden en la libertad de expresión sus intereses económicos y sus aspiraciones políticas”.

Por el cargo que ostenta y por la naturaleza de la institución que encabeza, esperaríamos del Presidente del Consejo General del IFE, un mayor sentido de prudencia. Un señalamiento de tal naturaleza no debe suscribirse a generalidades. De existir una presión ilegal por parte de los “poderes fácticos del gran negocio de la comunicación”, el funcionario está obligado a ofrecer mayor precisión, a decir cómo y en qué forma, sobre qué asunto y quiénes lo han propiciado. En tal supuesto, debe presentar su denuncia ante las autoridades respectivas y no dejar en el aire la sospecha. El señalamiento es muy grave y no puede ser ignorado.

La reforma de 2007 afectó severamente al IFE al menos en tres aspectos: primero, echó por tierra el principio de inamovilidad de los Consejeros Electorales, fundamental para que éstos actúen con autonomía y libertad; segundo, trasladó el debate partidista y las campañas electorales al terreno mediático saturando de promocionales los espacios en radio y Tv; y, tercero, afectó severamente la libertad de expresión de particulares, de los partidos y de los candidatos con la imposición de un mecanismo burocrático y excluyente para acceder a la radio y a la Tv. Queda por precisar si el esquema vigente es propio de la democracia y de las libertades políticas.

Podríamos agregar otros aspectos negativos de la reforma como el centralismo burocrático electoral. Los órganos electorales locales y las campañas que tienen lugar en comicios estatales dependen del IFE para acceder con agilidad y facilidad a la publicidad de radio y Tv.  Por otra parte, frente a obligación que tienen los partidos de transitar por el sendero de la legalidad y la democracia para que sus dirigentes rindan cuentas frente a sus propios militantes y cumplan con principios propios de la democracia representativa, la reforma impuso restricciones al IFE y al Tribunal Electoral para contener la arbitrariedad y el autoritarismo al interior de las organizaciones políticas. Otro aspecto que merece ser subrayado en lo que se refiere al cambio legal es el sometimiento al que fue orillado el Presidente del Consejo al ser trasladado el proceso de ratificación de su reelección a los poderes que controlan las decisiones en la Cámara de Diputados.

La reforma de 2007 también tiene aspectos positivos como la reducción de tiempos de campaña, la asignación de los tiempos del Estado en radio y Tv para la publicidad de partidos, candidatos y órganos electorales, la regulación de precampañas, la certidumbre del voto en las coaliciones electorales y la ampliación de los supuestos de nulidad de elecciones, entre otros temas. El hecho es que la reforma ha dado lugar a un debate importante. Los representantes del IFE, independientemente de su posición personal, deben ser cuidadosos para evitar descalificar a quienes rechazamos lo que, a nuestro juicio, representa aspectos negativos de la reforma electoral; el Consejero Presidente insinua que en realidad se trata de una respuesta ilegítima a la causa ilegítima de actores ilegítimos.

Es importante señalar también que los particulares afectados por la reforma no sólo son los grandes concesionarios de radio y Tv quienes, por cierto, tienen mayores posibilidades y recursos de defensa y adecuación de sus negocios. Además, corresponde a otros tiempos y a otras realidades ajenas a la democracia, el juzgar indebida la actuación de las empresas en defensa de sus intereses. Por tal consideración, es fundamental que el Presidente del Consejo General del IFE detalle la razón de su reclamo y, como ya se señaló, proceda por la vía legal si hubiere el caso de una infracción a la norma.

Las declaraciones del Presidente del IFE adquieren relevancia a la luz de  la información divulgada por investigadores del CIDE que detalla el crecimiento exponencial del gasto electoral desde 1996. Los promotores de la reforma electoral de 2007 la defendieron con el argumento de que era conveniente disminuir el gasto electoral. Sin embargo, según el estudio de Manuel A. Mena, entre ese año y 2009, el IFE ha multiplicado seis veces su presupuesto, un crecimiento apabullante sobre todo si se considera que los órganos electorales y los partidos ya no gastan en publicidad en radio y Tv.

¿Fue mejor la actuación del IFE en las elecciones intermedias de 2009 que la que tuvo en los comicios de 1997? Para responderlo se requiere autocrítica y humildad por parte de los integrantes del actual Consejo; un órgano cuya integración, por cierto, está entrampada en los intereses de la partidocracia en el Congreso, lo que representa una evidencia preocupante de la involución de la democracia mexicana y la dificultad de los partidos y legisladores para actuar con perspectiva de Estado.

La indefensión del IFE no surge del intento de particulares afanados en proteger sus intereses, como lo señala el Presidente del Consejo General. El daño mayor contra ese organismo electoral proviene de quienes tienen el poder de designar a los integrantes del Consejo, no necesariamente de los legisladores en general, sino de los intereses que dominan el proceso decisorio en el Congreso lo que patentiza, en parte, los aspectos más negativos de la reforma electoral de 2007.

Ahora que el IFE celebra dos décadas de su fundación, es pertinente hacer una reflexión crítica sobre su evolución y transformación a lo largo del tiempo. No todas las reformas emprendidas han sido para bien. Queda claro, al menos para el Presidente del Consejo del órgano electoral fundamental para la democracia, que la crítica no sólo no es bienvenida sino que amerita ser desacreditada.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s