México, la gran esperanza


Liébano Sáenz

En su nuevo libro Enrique Peña Nieto expone su visión de país y explica, de forma concreta, las reformas y las políticas públicas convenientes. Se trata de una reflexión sustentada en un diagnóstico propio, nacional e internacional, que retoma ideas y propuestas de personas e instituciones diversas. Además nos presenta un proyecto de nación para el México del siglo XXI.

Una propuesta precisa y realista es la mejor ofrenda para un país urgido de rumbo y ansioso de respuestas. La redefinición del papel del Estado, la definición de estrategias para enfrentar los desafíos más apremiantes y la protección de los derechos esenciales de los mexicanos son aspectos que, en estos momentos de la vida nacional, adquieren una dimensión especial. En este contexto resulta particularmente interesante analizar el planteamiento que hace Enrique Peña Nieto en su libro titulado México, la gran esperanza, Un Estado Eficaz para una democracia de resultados, presentado esta semana. Además de exponer su visión de país, el político plantea, en forma concreta, las reformas y políticas públicas convenientes. Se trata de una reflexión sustentada en un diagnóstico propio, nacional e internacional, que retoma ideas y propuestas de personas e instituciones diversas y expone un proyecto de nación para el México del siglo XXI.

El argumento central de Peña Nieto es que el Estado mexicano ha perdido eficacia por su incapacidad para cumplir con sus obligaciones básicas en materia de seguridad, educación, salud y un larguísimo etcétera; por haberse desdibujado en la escena internacional y por incumplir la misión de lograr un crecimiento económico sustantivo (el autor arguye que en esta década hemos tenido el crecimiento más bajo de los últimos 80 años).

Enrique Peña plantea la necesidad de construir lo que ha llamado un “Estado Eficaz” apto para conquistar tres grandes objetivos nacionales: 1) que los mexicanos disfruten todos los derechos plasmados en la Constitución en su vida cotidiana, 2) que México crezca de acuerdo con su verdadero potencial económico, y 3) que el país recupere su liderazgo internacional como potencia emergente.

Para alcanzar el primero de ellos —que los derechos pasen del papel a la práctica— plantea una serie de reformas y políticas públicas específicas. Por ejemplo, para que los derechos a la seguridad y a la justicia sean disfrutados por todos los ciudadanos, define una Estrategia Nacional para Reducir la Violencia, que tiene una meta clara y responde a la exigencia básica de reducir de manera significativa los homicidios, secuestros, extorsiones y la trata de personas. La estrategia propuesta por Peña considera cuatro ejes fundamentales: fortalecer la prevención del delito y la participación comunitaria para atender las causas de la delincuencia y no sólo sus consecuencias; profesionalizar y mejorar la eficacia del sistema de justicia en general, y del sistema penal en particular, mediante una policía y una procuración y administración de justicia de calidad; focalizar las acciones del gobierno federal para retomar el control y para reconstruir el tejido social en los municipios que registran mayor criminalidad, y construir una verdadera política transexenal con un adecuado respaldo presupuestal.

El derecho de todos los niños y jóvenes mexicanos a recibir una educación de calidad representa una de las proposiciones fundamentales del autor, quien está a favor de impulsar un programa de Jornadas Escolares Completas, de ocho horas de duración, que fomente el aprendizaje del inglés, la práctica de deportes, la alimentación saludable en la escuela y el cierre de la brecha digital con el acceso de cada alumno a una computadora con internet de banda ancha. Asimismo, la propuesta busca fortalecer la labor docente a través de capacitación continua, evaluación y esquemas de remuneración ligados al desempeño educativo, no a los puestos burocráticos.

Entre las iniciativas más ambiciosas está la creación de un Sistema de Seguridad Social Universal que garantice una protección social fundamentada, no en el estatus laboral, sino en la condición de mexicano. De esta manera, el derecho a la salud sería ejercido en la práctica y la seguridad social no estaría limitada a los empleados formales. La idea esencial es que, por el solo hecho de ser mexicanos, todas las personas tengan derecho a la atención de la salud, a una pensión para la vejez y a un seguro de riesgos de trabajo y desempleo. Este sistema sería financiado por impuestos generales.

Para alcanzar la segunda meta: el crecimiento de México de acuerdo con su verdadero potencial económico, Enrique Peña Nieto propone una “alianza para el crecimiento” enfocada en las siguientes acciones: 1) Mantener la estabilidad macroeconómica. 2) Profundizar la competencia económica. 3) Impulsar una nueva reforma energética para dinamizar y aumentar la productividad y transparencia de Pemex. Esta audaz propuesta considera la inversión privada en Pemex sin que el Estado renuncie a la propiedad pública de los hidrocarburos ni a la rectoría y conducción en materia energética. 4) Aumentar el nivel de crédito. 5) Construir más y mejor infraestructura. 6) Reducir la economía informal privilegiando los incentivos y estímulos. 7) Aumentar la productividad y la innovación con acciones específicas como triplicar, en menos de una década, la inversión en ciencia, tecnología e innovación, e impulsar una política industrial pragmática a través de la creación de “clusters” productivos de alta competitividad. 8) Diseñar una nueva estrategia de comercio exterior para hacer frente al desafío de competir con países como China e India en los mercados internacionales.

En lo que concierne a la tercera meta: la recuperación del liderazgo internacional, el autor proyecta una estrategia de política exterior basada en siete ejes de acción que comprenden el mejoramiento de la integración con América del Norte y la promoción de un Plan de Infraestructura Regional con fronteras eficientes y seguras para dinamizar los flujos comerciales y de personas; el fortalecimiento de la cooperación con Centroamérica y el Caribe, la recuperación de una interlocución efectiva con América del Sur, la consolidación del país como potencia cultural iberoamericana, el establecimiento de una alianza con la región de Asia-Pacífico, el impulso de un multilateralismo efectivo y la dinamización de la relación con la Unión Europea.

Peña Nieto advierte que el logro de estas metas requiere el impulso y consolidación de reformas de gran alcance, de ahí su énfasis en la necesidad de crear mayorías legislativas estables a través de dos mecanismos: la eliminación de la llamada “cláusula de ingobernabilidad” que limita en 8% la sobrerrepresentación de los partidos en la Cámara de Diputados, y la eliminación de 100 diputados plurinominales. Basado en la noción de que “cualquier proyecto que no tenga el respaldo de la hacienda pública es demagogia pura”, plantea la necesidad de fortalecer la capacidad fiscal del Estado para financiar las transformaciones planteadas. De hecho, dedica el último capítulo a exponer su propuesta de reforma fiscal.

El libro es lectura obligada con miras al 2012 y representa una propuesta puntual de acciones para reconciliar al Estado con el anhelo nacional de un mejor porvenir.

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