Hacia 2015, el año de las definiciones


Liébano Sáenz

Al traspasar los linderos de 2014, nos hemos situado en la antesala de uno de los periodos de mayor trascendencia para el país. Entre otros motivos, porque el próximo año habrá elecciones locales y federales. Importa, y mucho, el equilibrio político que resulte de la nueva composición de la Cámara de Diputados y del saldo de las elecciones para gobernador en nueve estados. Pero será más significativo si el país finalmente consolida su democracia con la actitud consecuente de los competidores políticos, los órganos electorales y las propias autoridades gubernamentales de los tres órdenes de gobierno. Ganadores y perdedores deberán reconocer las nuevas responsabilidades que el país les plantea y poner, por encima de sus intereses personales o políticos, a la nación.

Los cambios en la legislación electoral llevaron a la homologación de las fechas electorales. Anteriormente cinco estados renovaban Ejecutivo de manera concurrente y, posteriormente, Guanajuato modificó su calendario. Después de la reforma electoral de 2007, Guerrero, Michoacán y Baja California Sur ajustaron la fecha de sus comicios para hacer coincidir la elección de gobernador con la intermedia federal. Adicionalmente, el Estado de México, Jalisco, Chiapas y Yucatán sincronizaron su elección intermedia con la federal. En total, 62 por ciento de la lista nominal tendrá procesos concurrentes, lo que será fundamental para los partidos políticos.

Los datos históricos nos muestran que cuando no ha habido esta sincronía, la participación en las elecciones intermedias estatales se desploma hasta llegar a cifras cercanas a 33 por ciento de la lista nominal. Esto, a su vez, significa que son las estructuras de los partidos, y no las campañas mediáticas, las que definen mayoritariamente el sentido del voto. Lo que los partidos hagan en este terreno en el futuro próximo será crucial para el resultado.

El PRI ha visto la disminución de su fortaleza territorial; sin embargo, continúa siendo el partido con mayor estructura, circunstancia que es favorecida en los casos de gobiernos estatales y municipales afines. El PAN presenta serias deficiencias en su estructura de tierra; en parte, ha sido por el descuido de sus dirigentes, pero el mayor daño proviene del desempeño de sus propios gobernantes; solo así se explica que en Jalisco y Morelos el partido haya pasado a un muy disminuido tercer lugar. El llamado voto ciudadano que lo acompaña no es argumento válido para que este partido se desentienda de dicha situación. La manipulación del padrón de miembros activos y adherentes ha sido una de las causas del deterioro territorial, y ello ha sido reconocido y atendido por el dirigente Gustavo Madero.

El PRD ha desarrollado en el DF y en algunos municipios una sólida estructura territorial; sin embargo, la división provocada por el grupo de AMLO revela una fragilidad mayor. No es algo nuevo, de hecho en 2009 el PT superó al PRD en varios distritos y en la delegación más poblada de la entidad: Iztapalapa. Un voto fragmentado de la izquierda abre la puerta al PAN y al PRI para ganar espacios en el DF y en otros lugares gobernados por autoridades afines a la izquierda.

En términos de partidos, la elección intermedia siempre ha significado una depuración de las organizaciones; el incremento del umbral para retener registro a 3 por ciento de los votos válidos implica un desafío monumental para los partidos pequeños. Es previsible que al menos dos de ellos no alcancen dicho porcentaje; el efecto Morena se traduce en retos serios para el PT y Movimiento Ciudadano y, a la vez, puede significar que el PRD vea mermada su fuerza y, eventualmente, su capacidad para ganar distritos, municipios y estados. Cabe destacar que Morena no podrá celebrar coalición por ser una organización de nuevo registro.

Las próximas elecciones concurrentes plantean un escenario incierto y tendrán un componente que dará su toque de particularidad a los partidos y al proceso. Me refiero al incremento en la participación electoral de aquellos votantes no identificados con los partidos. El elector independiente ha ido en aumento y ocurre particularmente en el contexto de elecciones con cargos ejecutivos: presidente, gobernador, alcalde, delegados en el DF, que se vuelven cruciales para determinar el sentido del voto. Esto significa que los candidatos competitivos para esos cargos se vuelven estratégicos, no solo para ganar los comicios en esas demarcaciones, sino también para la elección de diputados federales. En suma, las elecciones de gobernador y alcaldes se vuelven decisivas para la integración de la Cámara de Diputados.

Uno de los aspectos más preocupantes para 2015 es la reforma electoral aprobada a la luz de las exigencias del PAN con respecto a la reforma energética. La creación del istituto nacional electoral reviste la mayor importancia. Pasó el momento de cuestionar lo aprobado, procede ahora que los partidos y el Congreso resuelvan muchos de los aspectos inciertos de la reforma consensuada, particularmente atenuar la discrecionalidad y precisar las responsabilidades de cada uno de los órganos de autoridad. A pesar del cambio, no hay garantía alguna de que todos los contendientes quedarán conformes con los resultados, pero, al menos, se abre espacio para airear y resolver aspectos centrales como: mejorar la auditoría y el control de los gastos de campaña y reducir el clientelismo electoral. También deberán definirse las bases y la normatividad aplicable a las candidaturas independientes, asunto que obliga a una revisión a fondo de una legislación que ha hecho de los partidos los actores fundamentales del proceso electoral.

El gran desafío para los comicios de 2015 es asegurar la legalidad y la normalidad de las elecciones. Hay zonas del país que enfrentan circunstancias críticas para que las campañas transcurran de manera regular. Los partidos y el gobierno federal deberán promover mecanismos de auditoría, información e inteligencia que frenen la injerencia del crimen organizado en los procesos electorales. No corresponde a la autoridad electoral realizar funciones de Ministerio Público, tampoco pueden afectarse los derechos políticos sobre sospecha infundada o simple maledicencia. Por ello, habrán de ser las organizaciones políticas las que faciliten tal control e impidan que la figura de candidatos independientes pueda ser utilizada para desvirtuar los avances de la democracia mexicana.

Desde ahora, 2015 reviste la mayor importancia para los partidos, por la agenda que plantea y, sobre todo, por la esperanza; deberá ser una circunstancia de reencuentro venturoso del futuro con el pasado.

NB.Al empezar 2014, Ciro Gómez Leyva y su equipo inician una nueva etapa periodística en la valiosa oferta radiofónica matutina. Como reza el conjuro de la fiesta brava: ¡Que Dios reparta suerte!

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