Territorio y política


Liébano Sáenz

Una de las funciones primordiales de la política es identificar, articular y transformar en acciones de gobierno los intereses de la gente: Moisés Naím

Una de las ilusiones ópticas comunes en política es la que nos lleva a asumir a las personas como un todo homogéneo sin otra segmentación que la edad, la educación, el ingreso y el género. Lo mismo ocurre con el territorio: a algunos les parece que de Tijuana a Cancún todo es más o menos igual. La realidad es muy distinta, más allá de las variables económicas o demográficas. México es la suma de muchos Méxicos en lo cultural, social, valores, actitudes y perspectiva. Tengo la impresión de que la política de antes era mucho más sensible a esta consideración y de que ahora se ha acentuado la tendencia a la homogeneidad y a la centralización. La política no puede darse tal lujo.

Simplemente, en materia de comunicación, las diferencias son significativas, aunque también es cierto que hay fenómenos que recorren, con mayor o menor acento, todo el territorio y todas las clases sociales, como es el creciente uso de la comunicación digital y, particularmente, el empleo del teléfono móvil. Sin embargo, las variaciones también se presentan en los hábitos informativos, en las variables asociadas a la cohesión social e, incluso, en las actitudes políticas.

Una de las mayores fortalezas del PRI ha sido su base territorial. Su antecedente histórico, el PNR, se instituye como la coalición o suma de muchos partidos regionales. Así se explica el sólido contenido regional de este partido, aun en los tiempos en los que  el presidencialismo exacerbado imponía una fuerte inercia centralista; virtuosa, en algunos momentos, como ocurrió durante el mandato del general Cárdenas. Sin presidencialismo y centralismo, no hubiera habido justicia laboral o reparto agrario. En el caso del PAN, su origen municipalista también lo ha hecho sensible al tema regional, aunque una actitud contrastante se ha hecho evidente cuando ha ganado el poder federal, por su postura conflictiva hacia las autoridades locales. Es por ello que el PAN ha dado mejores alcaldes que gobernadores, que en la Presidencia se ha mostrado contradictorio respecto de los municipios y, finalmente, que ya en la Presidencia resultó muy inclinado hacia el centralismo.

La aprobación al presidente Peña Nieto también se distribuye de manera diferenciada a lo largo del territorio nacional. En grandes líneas, el norte le es más favorable y el centro más adverso. Sonora es el estado con mayor aceptación entre aquellos gobernados por el PAN, seguido por Sinaloa. En los estados gobernados por el PRI, los cuatro que reportan la mayor aprobación hacia el Presidente son Nayarit, Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas; el PRD no tiene presencia en el norte del país. El estado perredista en el que mayor aceptación tiene el Presidente es Guerrero.

En cuanto a los municipios, en el segmento de administraciones del PAN, aquellos en los que el acuerdo presidencial es más elevado son Matamoros, Saltillo, Monterrey y Tepic. Entre los municipios gobernados por el PRI, los valores más elevados se presentan en Ciudad Victoria, Apodaca, Reynosa, Cajeme, Chihuahua, Colima y Gómez Palacio. Con respecto al PRD, los territorios con mayor aprobación presidencial son el municipio de Lázaro Cárdenas y la delegación Miguel Hidalgo.

En días pasados el Presidente emprendió gira de trabajo por Durango y Ciudad Juárez. El humor social y el ambiente político en dichas localidades son claramente distintos al que predomina en el centro del país. Como sucede en otros lugares del norte, existe la fundada percepción de que los delitos bajo la competencia de las autoridades federales han tenido una disminución significativa. De hecho, Ciudad Juárez ha pasado de ser un foco rojo en 2010, a una de las ciudades con mejores resultados en materia de seguridad y, efectivamente, son muchas las zonas de México que han superado lo más adverso en materia de inseguridad. Tepic, la zona metropolitana de Monterrey, Saltillo, Torreón, Ciudad Juárez y Durango son, entre otras muchas, ciudades donde adquiere mayor sentido el mensaje del gobierno en el sentido de que se han revertido las negativas cifras reportadas al cierre de la administración federal pasada.

Los partidos tienen una presencia regional diferenciada. El partido con mayor horizontalidad territorial es el PRI. Se advirtió así en los resultados de la elección de diputados federales de 2012 que concentran en 13 entidades más de 66 por ciento de todos sus votos nacionales. Los estados con mayor porcentaje fueron Zacatecas, Yucatán, Nayarit, Durango, Campeche, Colima y Chihuahua. En el PAN, las dos terceras partes de la votación corresponden a 11 entidades y los porcentajes más elevados se presentan en Guanajuato, Nuevo León, Sonora, Baja California Sur y Querétaro. El PRD reúne en ocho entidades las dos terceras partes de sus votos nacionales, con los porcentajes más altos en Tabasco, Distrito Federal y Guerrero. El PVEM también concentra sus votos en ocho entidades, con preponderancia en Chiapas, Guanajuato y Zacatecas; mientras que Nueva Alianza distribuye en 11 estados las dos terceras partes de sus votos, con mayor presencia en Aguascalientes, Sinaloa, Hidalgo, Tlaxcala y Puebla.

El desafío que plantean las elecciones para lograr la mayor presencia posible en la Cámara de Diputados obliga a los partidos a definir candidatos competitivos para cargos ejecutivos en las entidades o ciudades con mayor densidad ciudadana, pero también donde identifiquen mejores opciones de competitividad. Dos terceras partes de los ciudadanos están concentrados en 12 entidades y la mitad de los votantes se ubica en solo siete de ellos: Estado de México, Distrito Federal, Veracruz, Jalisco, Puebla, Guanajuato y Nuevo León. No está por demás señalar que la competitividad no es solamente un perfil de candidato y que la calidad de la comunicación política adquiere mayor eficacia cuando el mensaje y la oferta se presentan en forma y fondo con la intención de que sean recibidos y aceptados por un volumen suficiente de electores para alcanzar la meta electoral.

En materia de gobierno debe hacerse valer el principio de igualdad y, por tanto, remitirse a todos los ciudadanos, independientemente de posición, lugar, ideología, condición social o política. La visita del presidente Peña Nieto a Ciudad Juárez fue un acontecimiento. Es la primera durante su presidencia. Ciertamente, el primer mandatario pudo constatar un ambiente que no solo fue favorable y optimista, sino que reflejó el orgullo de los juarenses por el logro, nada menor, de haber superado la adversidad; una proeza que ellos mismos se han construido a lo largo de los últimos cuatro años.

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