Ed Catmull: “Creatividad S.A.”


Liébano Sáenz

La quinta entrega del reto de lectura de Mark Zuckerberg es la primicia de un viaje a la médula de Pixar; una incursión a sus evaluaciones y a las reuniones del Braintrust que solían atraer, cada pocos meses, a un grupo de creativos para intercambiar puntos de vista y críticas tendentes a resolver los problemas de la película en turno. Este grupo inspiró algunos de los largometrajes más exitosos en la historia del cine de animación de las últimas tres décadas.

El historiador estadounidense Robert Darnton, en su ya clásico libro La gran matanza de gatos, muestra que la literatura infantil, desde los Cuentos de Mamá Oca hasta los de los hermanos Grimm, es un reflejo histórico de la sociedad que los enmarca, y que va cambiando, cada tanto, para corresponder a esa proyección y dar cuenta de la conciencia social. En este sentido, Pixar se convirtió en el mejor referente de una nueva manera de contar historias para niños y no tan niños, alejadas de los arquetipos de brujas, princesas y caballeros. De fondo, casi se escucha el poema infantil “El lobito bueno”, de José Agustín Goytisolo (“Érase una vez/ un lobito bueno/ al que maltrataban/ todos los corderos. Y había también/ un principe malo,/ una bruja hermosa/ y un pirata honrado./ Todas estas cosas/ había una vez,/ cuando yo soñaba/ un mundo al revés.”).

A lo largo de sus 340 páginas, Creatividad S. A. representa un croquis para cualquier lector que valore la originalidad y también un vademécum de los elementos químicos requeridos para las recetas exitosas de una cultura creativa.

Tras la biografía de Steve Jobs, el libro Creatividad S. A. se convirtió en uno de los más esperados, pues en él se narra, en primera persona, la experiencia del creador y presidente de Pixar, Edwin Catmull. Durante los últimos 20 años Pixar ha reinado en el mundo del cine de animación, ha conseguido ventas millonarias de taquilla y más de 20 premios Oscar. Este libro resume las lecciones aprendidas por Catmulll a lo largo de su carrera desde sus inicios en los estudios Lucas; desvela su fórmula para crear grupos y empresas creativas y revela las ideas y técnicas que han hecho que Pixar sea un estudio tan admirado y rentable. Año tras año, los principios desarrollados desembocaron en una sucesión de éxitos sin precedente en toda la historia del cine.

Con la colaboración de Amy Wallace, Ed Catmull comparte la fascinante historia de un grupo de talentosos y atrevidos cineastas que impulsaron el renacimiento profundo del negocio de la animación y la cultura popular. Repasemos Toy Story, BichosRatatouille, Buscando a NemoMonster Inc. por mencionar algunas cintas condimentadas con la narrativa de Catmull, donde la nueva estructura del cine animado rompe el idílico e inalcanzable mundo del “Érase una vez…” y la eterna adolescencia del país de “Nunca Jamás” para aterrizar la fantasía en nuestro mundo cotidiano.

Catmull, quien comenzó a trabajar con George Lucas en 1979 en el área de efectos especiales en secuencias de acción en vivo, enfrentó la resistencia al trabajo en computadora por parte de los editores del estudio, quienes no creían que podría haber más avance que el que ya se podía hacer cortando tiras de película con navajas de afeitar y pegamento. Nos cuenta el autor que los editores no comprendieron que para alcanzar un mejor nivel de creatividad tendrían que aceptar el cambio y para Catmull una idea transformadora es inútil a menos que las personas involucradas adopten plenamente el concepto.

Uno de los grandes retos que ha tenido el pensamiento actual es la formulación  y categorización de la inspiración y la creatividad, pero lo que Ed Catmull muestra con su experiencia es que la creatividad no es simplemente una fuente de ideas, sino una alquimia entre seres humanos sobre la piedra fundacional de la libertad; la libertad de ser y estar. Es una idea que rompe con los parámetros convencionales de productividad de la mayoría de las empresas que se preocupan más por la forma y por los protocolos que por el resultado.

En “Creatividad, S. A.”, Catmull sugiere cómo fusionar el arte, los negocios y la innovación.Nos lleva por azarosos caminos al interior de Pixar y nos muestra cómo se desarrolla y se perfecciona la prestancia; lo hace con un nivel de detalle que resulta inspirador, tomando como lema la lograda metáfora vital “al infinito y más allá”. La propuesta modélica de excelencia en Pixar consiste en conectar los pequeños detalles con el objetivo final de todos los miembros de la compañía: crear películas que los hagan sentirse orgullosos y plenos.

El punto de inflexión de la historia que llevó a Pixar a convertirse en el gigante de la animación digital, y a generar 8 mil millones de dólares en ingresos y más de una veintena de premios de la Academia, fue la gestación de una organización creativa desde la sabiduría y la modestia, que dio lugar ala originalidad para concebir y resolver los problemas de forma diferente. A laproducción cinematográfica específica se añaden universos o narraciones de ideas preexistentes, lo que transforma las esencias originales. Esto quiere decir que la creatividad y la producción no atienden a las falacias de las musas sino al trabajo cotidiano y permanente.

Así esbozadas las características fundamentales del pensamiento creativo contemporáneo se enuncian una serie de máximas que son cardinales para entender el pensamiento creativo de nuestros días, fruto del binomio de la preparación y del deseo, pero también de una reformulación de ideas y de herramientas-técnicas de creación, así como de sus consiguientes estímulos.

Nos dice Catmull, pionero de la infografía contemporánea, que para ser competitivas, las empresas necesitan innovar todos los días en productos, servicios, mercados, métodos internos y externos, organización y comunicación; y al incluir este tipo de pensamiento incentivan y desarrollan la creatividad.

El autor nos advierte que la innovación consiste en hacer realidad nuevas ideas, en cualquier ámbito y en cualquier departamento, y para ello, lógicamente, es preciso comenzar por generar crear estas ideas frescas, en síntesis, por ser creativos.

El primer esfuerzo de la triada Jobs-Katzenberg-Cadmullcon Disney dio lugar a Toy Story (1995) cuyo fenomenal éxito enmascaró, aunque sólo por un tiempo, un problema no previsto: los directores de producción habían sido infelices al trabajar en “Toy Story” pues no se sentían parte del proyecto, de ahí que se mostraran reacios a inscribirse para la próxima película: The Matrix. Ante ello, Catmull anunció una política de “puertas abiertas” y una organización horizontal. Después de completar Bichos (1998) las cosas habían mejorado notablemente; era el fruto de la nueva política de no regulación y diálogo directo.

El pedagogo británico Ken Robinson nos dice que “la creatividad se aprende igual que se aprende a leer” y Ed Catmull refuerza la idea al indicar que muchas empresas provocan proyectos de innovación pero no sistematizan las fases siguientes. Es el pensamiento creativo el que generará el cambio permanente y hará que la empresa inserte el descubrimiento en su genética.

Creatividad, S. A. es una historia bien contada, llena de detalles acerca de un interesante y complejo negocio. Para los amantes de las películas de Pixar es una lectura obligada y para los devotos de los libros de gestión es “valor añadido” al librero.Creatividad, S. A. da cuenta del ansiado encuentro de Pixar con la fuente de la eterna juventud.

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