“Genoma: La autobiografía de una especie en 23 capítulos”


Liébano Sáenz

Deje de soñar. La vida no es una quimera. Suponer que el mundo es justo resulta ingenuo y bucólico. El universo es completamente injusto, desigual, inequitativo. Y no me refiero a cuestiones económicas. Nuestro planeta no sólo es injusto porque la distribución de la riqueza es desigual. Además de esto, existen personas que físicamente tienen mayores ventajas. Por ejemplo, si usted quiere ser basquetbolista y mide 1.60 metros, olvídese de la idea. Es muy improbable que pueda destacar en este deporte. A la inversa, una persona que mide 1.90 metros tendrá más posibilidades de tener éxito en la NBA.

La altura no es la única injusticia. También están las famosas desigualdades metabólicas. Hay personas que pueden probar pasteles, chocolates, refrescos, papas fritas y helados sin afectar su figura. Por el contrario, muchos seres humanos tienen que cuidar su alimentación de manera rigurosa si esperan mantenerse en forma. Es injusto. Unos pueden comer lo que quieran mientras que otros se limitan a desayunar lechuga, comer apio y cenar zanahorias.

Los problemas de altura y metabolismo arriba mencionados, si los vemos en perspectiva, resultan en nimiedades ante las verdaderas injusticias que puede provocar la genética.

Cualquiera estará de acuerdo en que el mundo es más difícil para quienes tienen una enfermedad crónica o carecen de alguna extremidad. Todas estas desigualdades o injusticias están relacionadas con la genética. Pero ¿Qué es eso de la genética? ¿Qué es el ADN? La vida de los seres humanos está determinada, entre otras cosas, por la genética y muchas personas ni siquiera se han tomado la molestia de saber un poco más sobre este tema

Matt Ridley, con su libro titulado Genoma: La autobiografía de una especie en 23 capítulos, que constituye la décimo quinta entrega del reto ‘Un año de libros’, propuesto por Mark Zuckerberg, nos introduce al complejo mundo de las células, la genética y la biología. Puede decirse que el libro de Ridley es una obra de divulgación científica. La idea del autor fue publicar un texto en el que de manera simple se pudiera exponer al mundo lo que hacían los científicos especializados en genética. Según él, los debates religiosos, éticos y morales en torno a la genética, las clonaciones, las alteraciones genéticas y el Proyecto del Genoma Humano están cargados de estereotipos, prejuicios, dogmas y juicios de valor. Por ello, podría decirse que Genoma es un intento de la ciencia de la genética por defenderse ante los embates de algunos medios de comunicación, partidos políticos o creencias religiosas.

Para aquel que conoce poco sobre genética, el libro de Ridley resulta sumamente interesante. La prosa de Genoma está cargada de metáforas, analogías y relatos de la vida cotidiana. Así, el texto de Ridley se vuelve corto, agradable y hasta divertido. Quien se atreva a leer este libro no encontrará un texto tedioso ni aburrido. Más bien, descubrirá un fascinante mundo, un increíble campo de investigación y, sobre todo, aprenderá mucho acerca del ser humano.

La historia de la genética, nos dice Ridley, inicia con lo que llamamos células. El autor nos recuerda que los seres humanos estamos compuestos de órganos que, a su vez, están hechos de tejidos. Dentro de los tejidos, sostiene Ridley, está una de las unidades mas pequeñas del ser humano: la célula. Así, en Genoma: La autobiografía de una especie en 23 capítulos, el autor intenta hablar, desde una visión biológica, sobre todo lo que concierne al ser humano.  Quienes lean el texto de Ridley no solo encontraran explicaciones sobre genética y biotecnología. Ademas, descubrirán la relación que existe entre la política, la historia y la filosofía con nuestras células.

Me gustaría destacar dos temas del texto que llamaron mi atención de sobre manera. En primer lugar, Ridley sostiene, de manera metafórica, que las células de los seres humanos son como libros. La intención del autor es clara: al sostener que las células son libros, el autor busca que el lector comprenda la complejidad que puede albergar una microscópica célula. De la misma forma en que Don Quijote de la Mancha o Romeo y Julieta esconden historias y anécdotas espléndidas, cada célula de nuestro cuerpo es un maravilloso y sorprendente mundo. Además, Ridley sostiene que las células son libros porque también tienen capítulos, párrafos y palabras. El autor nos explica que cada célula está conformada por 23 capítulos llamados cromosomas. Los párrafos se llaman genes y las palabras llevan el nombre de exones. Lo interesante, nos dice Ridley, es que a diferencia de cualquier idioma, el libro de la célula sólo tiene cuatro letras: T, A, C y G. Las historias celulares se escriben en palabras que combinan timina (T), adenina (A), citosina (C) y guanina (G). Ridley explica que estas letras se pueden combinar en billones de palabras. Para descifrar y leer todo el genoma humano, dice Ridley, se necesitaron alrededor de dos mil científicos, pues la timina, adenina, citosina y guanina habían creado una historia celular de un tamaño similar al de 800 Biblias. Si cada palabra celular midiera un milímetro ¡tendríamos un genoma humano más grande que cualquiera de los grandes ríos del planeta! Es impresionante la cantidad de información que tuvieron que descifrar en el Proyecto del Genoma Humano.

En segundo lugar, me interesa hablar de la postura que asume Ridley sobre la religión y la ciencia. Según el autor, la ciencia no tiene por qué estar peleada con la religión. Más bien, genética, biología, física y química podrían ser ramas del conocimiento que busquen descifrar lo que algún día intentó hacer un Dios con el mundo. Por ejemplo, los estudios sobre genética han demostrado que todos los seres vivos tenemos un ancestro en común llamado LUCA. Las teorías de la evolución humana sostienen que LUCA fue una de las primeras formas de vida. Según Ridley, la vida sólo pudo haber surgido una vez en un momento determinado. Si bien, con los avances de la genética, ahora es posible conocer los ingredientes necesarios para crear vida, jamás se ha logrado elaborar a un ser vivo de manera artificial. Tal vez el ingrediente faltante es eso que de diferentes maneras hemos conceptualizado como Dios.

Resulta fascinante observar cómo la ciencia puede brindar argumentos sólidos a la religión. Normalmente, se cree que la religión es un acto de fe o un dogma. Sin embargo, la genética, con la teoría sobre LUCA, no puede descartar la existencia de un ser omnisciente y omnipotente. ¿Será que las pruebas que buscan los escépticos sobre Dios serán descubiertas dentro de nuestras propias células? ¿Será que la razón o la ciencia trabajan, sin saberlo, en favor de la religión?

Por último no queda más que decir que Genoma: La autobiografía de una especie en 23 capítulos es un libro recomendado para cualquiera que busque aprender un poco más sobre la vida misma.  El ser humano siempre se ha preguntado sobre la vida, la muerte, el alma, y la naturaleza. Nadie, hasta el momento, ha logrado definir con claridad lo que entiende por vida.

Para mí, coincidiendo con Ridley, la vida es un milagro, un hecho insólito, un largo viaje, un libro en blanco, un acertijo. Parafraseando a Calderón de la Barca y, y después de leer Genoma, sigo pensando que el mayor bien es pequeño, como una célula o un gen, que toda la vida es sueño y que los sueños, sueños son.

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