“El problema de los tres cuerpos”


Liébano Sáenz

El Sol es una de las fuentes de energía más importantes para nuestro planeta. Sin el Sol, la vida en la Tierra no existiría. Hay un cuento de Isaac Asimov, titulado “La última pregunta”, en el que precisamente se aborda este tema. Dos científicos, en una divertida borrachera, entre broma y broma, se preguntan: ¿Y qué pasará el día que el Sol se apague? Con el relato Asimov muestra que evitar hablar de un problema no significa que éste haya desaparecido. Aunque las dificultades se vislumbren lejanas, debemos encontrar soluciones desde ahora. Pero que el Sol se apague no es nuestro único problema. También debemos preguntarnos, por ejemplo, ¿qué vamos a hacer el día en que los seres humanos contactemos a otra civilización extraterrestre? ¿Cómo nos podemos preparar para el día en que el humano converse, por primera vez, con una cultura extraterrestre?

En este sentido, el libro de Liu Cixin, titulado “El problema de los tres cuerpos” (2007), que en este caso es la vigésima entrega del reto “Un año de libros”, propuesto por Mark Zuckerberg, es uno de esos primeros intentos humanos por responder a esta problemática desde la ciencia ficción. De una forma sorprendente, Liu Cixin, de nacionalidad china, plantea lo que, desde su perspectiva, podría suceder el día en que humanos y extraterrestres se conozcan. El libro forma parte de una trilogía titulada “Memoria del pasado de la Tierra” que se publicó originalmente por entregas en China entre 2006 y 2010 y cuyos títulos son “El problema de los tres cuerpos”, “El bosque obscuro” y “Final”. El primer título se ha hecho acreedor al premio Hugo 2015 como mejor novela de ciencia ficción, pero debo decir que la prolífica obra de Cixin le ha hecho merecedor de ocho veces el premio Galaxy y uno del Nebulosa.

El primer libro de la trilogía inicia en China. El año es 1967. Estamos en plena Revolución Cultural. La campaña política de Mao Tse-tung, líder del Partido Comunista, está en su clímax. En este contexto, conoceremos a Ye Wenjie, una mujer que estudió astrofísica y cuya vida se ve arruinada tras la muerte de su padre durante la Revolución Cultural. Por supuesto que en esta primera parte del texto, Cixin no pierde la oportunidad para hacer una crítica del movimiento político de Mao. Las primeras escenas del libro son devastadoras, escalofriantes. El autor logra reflejar lo dramática que fue, para muchos, la Revolución Cultural.

En otra línea temporal aparentemente inconexa que se da en el presente las autoridades mundiales hacen frente a una misteriosa oleada de suicidios de científicos dedicados a la investigación. Las dos líneas espaciotemporales se conectarán inesperadamente en el primer contacto con una cultura alienígena.

Los trisolarianos es una civilización cuyo mundo orbita alrededor del sistema triple de Alfa Centauri. La órbita de su planeta es un verdadero caos ya que su movimiento es completamente errático alrededor de ese sistema de soles, con las consiguientes variaciones climáticas que no permiten un desarrollo estable para su sociedad. Los trisolarianos verán en la Tierra el mundo ideal para establecerse y por tanto prepararán una flota de invasión para conquistar nuestro planeta.

El contacto de los humanos con los extraterrestres se da en el presente. Sin embargo los trisolarianos, por problemas de la física, tardarán alrededor de dos siglos en llegar a la Tierra. Tendremos, como especie, suficiente tiempo para prepararnos. Hasta aquí, parecería que estamos ante cualquier relato típico de ciencia ficción. Basta con recordar “The Avengers”, la famosa película de Marvel, “Transformers” o la extraordinaria serie de la BBC “Doctor Who” donde la coincidencia reiterativa son las invasiones alienígenas y los críticos momentos en que la humanidad se encuentra al borde de su extinción.

Y justo aquí Liu Cixin nos sorprende, pues en su historia no todos los humanos se manifiestan en contra de la invasión. De hecho, algunas personas muestran sus deseos de ayudar a la invasión extraterrestre. Eso, a mi parecer, es completamente original en este tipo de historias. Tal vez ésa es la mayor moraleja que podemos desprender de “El problema de los tres cuerpos”. Anteriormente, en la ciencia ficción occidental, se creía que todos los humanos defenderían a la Tierra con vehemencia. Sin embargo, no hay ningún fundamento para suponer algo así. Cixin nos recuerda, una vez más, lo heterogéneo que puede llegar a ser nuestro pensamiento. Hasta en una invasión extraterrestre el ser humano tiene problemas para unirse y ponerse de acuerdo. Elemento que le sirve al autor para mostrar el retrato psicológico del ser humano.

Otro elemento que resulta sorprendente de “El problema de los tres cuerpos” es que más allá de plantearse como una narrativa china, tiene muchos elementos similares a las historias de ciencia ficción de Occidente. Y eso tiene una explicación lógica, pues nuestro autor leyó, durante toda su vida, a clásicos de la ciencia ficción como Isaac Asimov, Arthur C. Clarke o George Orwell. Pero por otro lado “El problema de los tres cuerpos”, también rompe con algunos arquetipos occidentales del género. La originalidad de Cixin radica en que plantea la posibilidad de que los humanos ayuden o no estén de acuerdo con una invasión extraterrestre.

Además de ser una novela llena de acción e intriga, hace un uso de la ciencia acorde a las necesidades de la ciencia ficción. Algunos conceptos manejados en este libro parecen rigurosos pero en realidad son fantasías. Sin embargo “El problema de los tres cuerpos” es una obra que se enmarca dentro de una corriente de la ciencia ficción que busca contestar algunas preguntas: ¿Qué hacer cuando contactemos extraterrestres? ¿Quién será el encargado de dirigir nuestras acciones como especie cuando el momento llegue? ¿Los miembros de la ONU deberán designar un embajador que represente a la humanidad? Y más allá de éstas ¿es momento de tomar esas preguntas en serio? En los últimos años, por ejemplo, la astrofísica Mazlan Ohtman, directora de la Oficina de Naciones Unidas para el Espacio Exterior, ha advertido a la humanidad de la escasa planeación que hay sobre el tema. Ni siquiera sabríamos qué hacer ante la posible invasión de una minúscula bacteria. Olvídese de los sujetos verdes o los “Transformers”. No hay planes de acción ante una posible enfermedad alienígena. Algún día, el ser humano se enfrentará a este problema.

Actualmente, esta la trilogía de Liu Cixin se ha convertido en una de las sagas más vendidas tanto en China como en Estados Unidos. El éxito editorial llevó, en 2013, a que una productora china anunciara el rodaje de una serie de películas basadas en los textos de Cixin. Se espera que la primera película sea estrenada en julio de 2016 en el mercado asiático. Sin embargo, el largometraje no sólo será difundido en Asia. De hecho, la película podrá ser vista tanto en mandarín cuanto en inglés.

Edgar Allan Poe decía que “la ciencia no nos ha enseñado aún si la locura es o no lo más sublime de la inteligencia. Está visto que “El problema de los tres cuerpos” y la literatura de ciencia ficción en general debatirían su puesto en esta definición. Una lectura, a mi parecer, altamente recomendable.

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