Campañas en controversia


campanas_en_controversia

Liébano Sáenz

Por diversas razones las campañas para las elecciones de mañana han sido objeto de controversia; sin embargo, lo importante es lo que suceda al momento de votar; la calidad del proselitismo de partidos y candidatos es discutible. La realidad es que el cambio en la sociedad mexicana es profundo, mucho más de lo que advierten los propios actores políticos.

Mejorar las campañas es tarea de todos; las mal llamadas campañas negras –yo las llamo, de contraste-, subsistirán en la medida en que sean eficaces; si los ciudadanos las rechazan al momento de votar, los candidatos y sus estrategas difícilmente las seguirán aplicando. En sentido contrario, si dan resultados, persistirán. La legislación poco puede hacer, especialmente porque la comunicación, al ser restringida en los medios tradicionales, se ha ido corriendo hacia el ámbito digital y allí el juego es abierto, libre y difícil de normar. Lo mismo puede decirse de la comunicación directa en sus diferentes modalidades.

Lo importante para mañana es que los ciudadanos concurran y voten. Es deseable y sería un gran paso el que los candidatos no favorecidos reconocieran el resultado y si es el caso de inconformidad, procedan a las instancias judiciales para resolver en términos de ley el diferendo y no como un medio para obtener en tribunales lo que los urnas no concedieron.

Estos comicios revisten la mayor trascendencia. Así es porque pone a prueba el nuevo régimen electoral y a sus instituciones. También porque concurren candidatos independientes y las fuerzas políticas que alcanzaron registro en 2015, Morena y Encuentro Social. Las nuevas expresiones del pluralismo hacen que adquieran relieve las coaliciones y también que los triunfos puedan alcanzarse con un bajo porcentaje de los sufragios, precisamente por la fragmentación del voto.

Las encuestas han probado ser instrumentos falibles si no es que erráticos para anticipar el resultado. Casas encuestadoras afirman que los estudios de intención de voto no son pronóstico, pero no es aceptable que los que presentan al público durante los quince días previos a la elección den resultados claramente diferenciados a los que se generen en los comicios. Las encuestas públicas muestran variaciones considerables, también debieran destacar el elevado rechazo de las personas a ser encuestadas y tampoco la no respuesta. Una vez más, es previsible que las encuestas sean parte del descrédito electoral. La industria no se ha pronunciado sobre la inviabilidad de la subcontratación a pesar de los reiterados casos de fraude de campo y de eventos trágicos como el de Puebla, el año pasado, de los dos jóvenes encuestadores asesinados por el tumulto que los confundió con secuestradores, indicativo de la falta de preparación del personal que realiza una actividad de alto riesgo, situación frecuente por la subcontratación.

Las autoridades electorales han cumplido con su tarea. Especialmente el INE ha probado ser una instancia de supervisión y control. Sin embargo, las pretensiones de fiscalización del gasto electoral chocan con la realidad por el gasto electoral no verificable. La fiscalización del gasto, aunque imperfecto debe mantenerse. Lo que sí debe modificarse es el régimen de topes de gasto de campaña, que lo único que propicia es simulación y que una parte importante de las finanzas de campaña no sea objeto de fiscalización.

Las generalizaciones no ayudan y pocos casos han servido para dar una impresión equivocada de lo que ocurre en el todo. Así, por ejemplo, se afirma sobre la intromisión del narcotráfico. No se han presentado casos documentados que sustenten tal señalamiento. En Tamaulipas el PRI decidió retirar el registro a varios de sus candidatos a ayuntamientos por la presión de que eran objeto por los criminales y eso hizo que ganara notoriedad el tema. Esto en forma alguna se compara a lo acontecido en la elección de Michoacán de 2011, en la que el grupo criminal dominante incidió en el resultado al actuar de manera generalizada en los territorios bajo su ilegitimo control. En ese sentido, con la información del caso, las campañas y las elecciones de ahora registran una mejor circunstancia a pesar de la opinión que gana primeras planas y lugares destacados en opiniones e informativos.

El objetivo es elecciones concurridas, ordenadas y en paz. Insisto, es tarea de todos, particularmente de los partidos y sus candidatos, quienes con frecuencia se muestran demandantes y exigentes, pero que con igual regularidad son omisos o indolentes en cumplir con responsabilidad en sus obligaciones y en acreditar un modelo de educación cívica y política.

Los partidos están muy ensimismados en sus tareas electorales y cada vez son más omisos de sus responsabilidades de formación de ciudadanía, tarea que es permanente y que impone cierto sentido de los límites y también aporta un piso de ética necesario para dignificar a la política, dar sentido a la democracia y comprometer a sus funcionarios electos. También los partidos cada vez son más elusivos de su proyecto político fundacional; recurren a lugares comunes que en su imaginario son de impacto a un electorado cada vez más distante y reticente de la política. La crisis es profunda y tal parece que los primeros en dar término a las ideologías son los partidos.

El problema no es que los candidatos no presenten propuestas, afirmación que no se sustenta si se observa lo que muchos de ellos han presentado en sus campañas. La cuestión tiene que ver con la forma de comunicarlo y el pesado escepticismo mediático y ciudadano sobre lo que se propone. El debate no mejora la situación, precisamente porque la propuesta es desplazada por el efectismo y los desplantes de protagonismo individual.

A pesar del escepticismo y de la sordera pública, los candidatos y los partidos deben ser claros respecto a cómo resolver al menos tres problemas fundamentales de nuestra vida pública: corrupción, inseguridad y mala economía.

Mañana será un día relevante para la vida política del país. Las campañas son discutibles, esperamos que las elecciones no, que éstas sean un paso más en la construcción democrática del país, comicios en orden, concurridos y con resultados que acrediten la fortaleza de las instituciones.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s