Liébano Sáenz
En este espacio, la semana pasada anticipamos la inquietud que habría de convertirse en preocupación fundamental de autoridades electorales, candidatos, representantes de medios electrónicos y partidos políticos. Me refiero al periodo comprendido entre el 16 de febrero y los últimos días de marzo, que son una forma de limbo pleno de incertidumbre. Los candidatos presidenciales ya fueron designados y, sin embargo, han sido silenciados. Deben callar y no pueden realizar las actividades que corresponden a un candidato. Las libertades de expresión y de asociación se ven coartadas por una ley que atenta contra la naturaleza propia de la política. A la vista, y durante casi un mes y medio, sólo hay candidatos presidenciales amordazados e impedidos para realizar su proselitismo, lo que se traduce en terreno fértil para todo tipo de descalifaciones indirectas, sin que los ciudadanos podamos escuchar propuestas concretas y conocer a quien, con nuestro voto, habrá de gobernarnos. Read the rest of this post »



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